valknutr

Un valknutr es un nudo borromeo donde cada parte se sostiene en la otra y todas en el vacío.

25.10.09

Bienvenidos

Esperando a que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa. Alejandra Pizarnik
*
Ella mantiene la frescura, la diligencia feliz de la vida, por cuya justificación nos dejamos tentar, hierros de tristeza y de habilidad vergonzosa. Invita a los hombres, a quienes sabe posibles no por el memorial de sus servicios sino por la suma de su condición, a un juego de alta conciencia y de contumancia en el extremo de los enigmas. Ha conseguido así formar una tribu dispersa por el mundo, cuyos miembros se ignoran mutuamente y sin embargo reparan en común los hilos rotos de una gran red de belleza. Raúl Gustavo Aguirre
*
When people say that nothing happens in their lives I believe them. But you must understand that everything happens to an artist, time is always redeemed and wonder never cease. Muriel Spark
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Si siguen leyendo este blog encontrarán:
* Datos sobre Poesía en la casona de Colombres y otros ciclos de poesía

* Poemas de los invitados a nuestros encuentros de poesía y de algunos otros auotres
* Poéticas, qué es la poesía según Sophia de Mello, Pascal Quignard...
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Si hacés click a la derecha en el link "Damemilbesos" podrás vernos
--- Gracias por visitarnos. Dejá tu mensaje.

24.10.09

POESÍA EN LA CASONA DE COLOMBRES

POESÍA EN LA CASONA DE COLOMBRES

Sábados de 18 a 21

Colombres 764


Micrófono abierto – Tertulia – Presentación de libros –

Poetas invitados

Invitan: Lidia Rocha, Gerardo Curiá

entrada libre y gratuita
*
aquí leemos nuestros poemas, proponemos temas, traemos a nuestros autores preferidos, planteamos dudas e interroganes sobre la escritura, escuchamos a nuestros poetas invitados, charlamos con ellos...

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23.10.09

LITERATURA VIVA - primavera 2009

EN LOS MESES DE PRIMAVERA HACEN LITERATURA VIVA ESTOS POETAS
En Colombres 764 DE 18: A 21

Mes de septiembre
Sábado 12. Poeta invitado: Leonardo Martínez
Sábado 19. Poeta invitado: Marcelo Carnero
Sábado 26. Presenta su libro Lavandera de la noche. Clara Vasco.
Mes de octubre
Sábado 10. Presenta su nuevo libro Montuïri a dues veus: Martha Valiente.
Sábado 17. Poeta invitado: Miguel Espejo.
Sábado 24. Poeta Invitado: Alfredo Luna
Sábado 31. Poeta Invitada: Viviana Abnur
* El jueves 8/10: LV en el Centro Cultural de la Cooperación en el "Ciclo de ciclos" que coordina Silvia Castro. Fue poeta invitada griselda garcía y la participación especial de varios poetas, entre ellos, Inés Manzano, Alfredo Luna, María Kril, Silvia Makler y Adriana Parra.

Mes de noviembre
Sábado 14 Poeta invitada: Silvia Castro.
Sábado 21 Poeta invitado: María Isabel Novillo (poeta venezolana)
Sábado 28 Poeta invitada: María Negroni

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22.10.09

TALLERES, CLASES, SEMINARIOS

TALLER LITERARIO
poesía – narrativa – ensayo
*
TALLER DE LECTURA
poetas argentinos del siglo XX
*
CLASES Y SEMINARIOS
clases de redacción periodística
clases de lengua y literatura
clases de latín y cultura latina
clases de semiología y análisis del discurso
clases de lógica, epistemología y filosofía
clases de pensamiento científico
*
CORRECCIÓN DE ESTILO
*
Lidia Rocha
TEL. 4983-1924
E-mail: eltrendelapalabra@yahoo.com.ar

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21.10.09

Viviana Abnur - Delta

tirar de la tela que envolvió los cuerpos desgarrar la costura la piel la hendidura la noche apenas un fósforo no alcanza para ver porque de pieles roces y costuras la luz no sabe nada tendré que matarte o morir a oscuras cuerpo a cuerpo en el vaso medio lleno del último vino la ventana se abrió para tu ojo las calles se inundan se trepa la ciudad se sube y los músculos del niño hacen al hombre la lluvia dale y dale las calles imposibles las señas del regreso entonces te das por perdido y elegís sobre esta parcela estoy mirándome los pies mojados en este delta
*
a un paso de la puerta de hielo el pueblo repollitos de agua camalotes sapos debajo del muelle el río cada tanto la orilla se interrumpe con el residuo de una lancha los padres preparan el asado los chicos hundimos las manos en los espumeros a la noche clavamos el palito despellejamos la ranas freímos en la playa comemos la arena despide al sol se enfría poco a poco
*
un caballo salvaje cruza la isla estocada pezuñas eco los loros abandonan sus nidos y la cuerda que ondulo se sale de sí para la vida testigos un espacio deshuesado en el reflejo del techo un fresco tu cuerpo y el mío suspendidos abrazándose fuerte apenas antes de caer
*
la mugre se acumula en los rincones siempre mugre entre las cajas a medio vaciar en los pliegues de los bolsos las valijas los bolsillos mugre copos de colores lanitas pelos su triunfo la demora la mano del muerto que resucita y azota en la escena del final mugre copo sebo hacia adelante vamos creamos un lenguaje cotidiano repleto de sinónimos
*
ni sol ni viento mosaicos encerados la Singer viene y va la mujer más vieja de la casa cose descarta los recortes a un costado la madre busca combina los colores zurce y viste a la muñeca la de la cara encerada la única sobreviviente que viajará de bolsa en bolsa de casa en casa
*
decime corazón si alguna vez vas a cruzar de nuevo así los pies sobre la alfombra tan blancos y desnudos mientras te oigo balbucear a la distancia nervioso acá inevitablemente cerca de mi oído miro la ventana por mirar a alguna parte por desviar más bien la mirada y trato de escuchar el pájaro en la rama el perro con su hueso detenerme en cada lugar común que trajo el día los pájaros viajan hacia qué huyendo de qué sus migraciones


-- Poemas de Delta
Delta es un libro objeto, con poemas de Viviana Abnur y fotografías de Anna Lee

*
Viviana Abnur nació en Buenos Aires en 1964. En 2002 publicó su primer libro de poesía: Quién asesinó a Bambi. Desde 2004 codirigió el ciclo literario Farandol, en Haedo. Desde 2005 edita Tríada, revista virtual de poesía argentina. Viviana Albur presentó su libro Agosto en nuestro ciclo el 18 de octubre de 2007. En octubre de 2009 presenta su nuevo libro, Delta, Macedonia ediciones, 2009.



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18.10.09

Viviana Abnur - Agosto


mi abuela cuidaba enfermos
.
cuenta
que si un hombre está por morir
deja caer la mano hasta el suelo
intenta clavar las uñas
y hasta el último segundo
hurga allí desesperado
.


después
cielo y tierra se funden a su palma
.


no se improvisa en vano dice
en ese borde
****

Algunas reflexiones sobre Agosto
Cuando leo poesía, pongo atención a la impronta con la que aparece el contendido emocional, esto es, cómo transcurre la emoción a través del poema. En algunos poemas parece la emoción contenida, la emoción con diques, reprimida. En otros, la emoción descontrolada, desbocada. Y hay un punto medio entre esos dos polos: el de la emoción encauzada, donde las palabras que se elijan sirven de borde para que la emoción transcurra libremente, pero sin desbocarse. Creo que los poemas de Agosto entran en esta tercera categoría.
Otro aspecto sobre el que quiero reflexionar es el del abordaje del pasado. Viviana Abnur logró rescatar, desde las improntas emocionales, un pasado que -sin dejar de ser personal e intimista- no pierde el carácter universal. Esto permite que los lectores entremos cómodamente en un ámbito -el del poema- que sentimos casi como propio. Y éste es, a mi entender, uno de los mayores méritos de Agosto, elegir las palabras con cuidado esmero para que pasado personal y pasado universal matrimonien armoniosamente. --- Carlos Dariel


LA POESÍA SIEMPRE TIENE OTRA VERSIÓN POSIBLE
Entrevista a la poeta Viviana Abnur en Literatura Viva. Jueves 18 de octubre de 2007.

LV: ¿Qué diferencias notás entre este libro y tu producción anterior?

VA: Fundamentalmente que Agosto se lee. Quizás también porque ahora me conocen un poco más, me invitan a leer, o sé cómo repartirlo, a quién dárselo.

LV: Eso forma parte también de un crecimiento personal. Todo lo que los poetas hacen para que su obra circule: lectura públicas, relaciones públicas, blogs, libros… ¿Es importante para vos el libro como objeto o sólo un medio más para difundir la poesía?

VA: La poesía que leí existe en este libro, forma parte del lenguaje poético de este libro. Cada libro te predispone de un modo diferente a la lectura. Desde la edición, desde la elección del tipo de letras, del papel… Me gusta leer estos poemas en este libro.

LV: Existen otros medios para difundir la poesía. Vos, por ejemplo, tenés una página en Internet, muy hermosa, que se llama “Tríada poesía” donde difundís a los autores que te gustan. También tenés tu blog: “Apparuit”. Allí publicás poemas tuyos.

VA: El blog, para mí, es un espacio de juego. También se pueden publicar otras cosas que no pondría en un libro. No porque considere que están mal sino porque son textos que tienen que ver más con lo inmediato. Pero me gusta que aparezcan ahí. Me gusta que lo imperfecto aparezca en la poesía. Me gusta que queden lugares sin abrochar o desprolijos, que no terminan de cerrar el sentido. Como lectora también me gustan esos poemas. Cuando la poesía es muy trabajada en algún sentido creo que se cierra. Y a mí me gusta pensar que la poesía siempre tiene otra versión posible, otra posibilidad. Que quizás es el poema que escribirá el lector. Claro, si el poeta abrochó ese poema demasiado, si lo cerró demasiado, escribir esa versión se va a hacer más difícil.

LV: El blog también te da la posibilidad de que tus poemas lleguen a personas que están muy alejadas ene. espacio físico.

VA: Que alguien te lea siempre es una sorpresa, aunque se trate de alguien que está al lado tuyo.

LV: ¿Cómo se fue armando el libro? Poemas que se suman y luego se les busca un hilo conductor, ideas previas que luego se van siguiendo hasta armar las dos “partes” (Agosto y Circo).

VA: Soy bastante desordenada. Tengo varios archivos abiertos en mi computadora, todos tienen título, todos parecen ser “el” libro. Siempre tengo esta fantasía de escribir para un libro. Cada archivo pretende realizar esa fantasía. Le pongo íntertítulos y hasta epígrafes. Y de pronto uno de ésos se hace libro. Y junta, sí, un poco de cada cosa. En Agosto hay poemas más viejos y otros de último momento. Tiene dos partes bastante diferentes. En realidad están juntos acá también por una cuestión económica. No sé cuando voy a poder editar otro libro. Un amigo me decía que son dos libros en uno, aunque exista una unidad. La primera parte es más lírica y la segunda, más fotográfica. Me siento más alejada de la segunda parte. El yo poético creo que está más corrido. En la primera parte está mucho más involucrado.

LV: En la segunda parte –Circo- hay algunos elementos circenses. Sus temáticas rondan probables reminiscencias de la infancia, de los años setenta, del ambiente familiar con el leve extrañamiento que le dan la fuerza de los detalles, el cruce con el campo semántico del circo. Los poemas de la primera parte son más atemporales. De todos modos en la primera están esos dos bellísimos poemas que se refieren a la familia: “Mi abuela cuidaba enfermos” (p.13) y “En casa de mi abuela Emilia” (p.37).

VA: No sé muy bien por qué la primera parte se llama de ese modo. “Agosto” tiene más que ver con un clima personal, que con un mes del año. Tallarico marca las diferentes maneras de ver al mes de agosto, según donde estemos: aquí se relaciona a la muerte, al frío, a lo que se termina. En Europa, por ejemplo, es lo opuesto, es el tiempo de la cosecha, de la abundancia, de las fiestas. Esos dos aspectos del mes conviven en mi clima personal. Los poemas de “Circo” surgieron poco después de la muerte de mi papá y me llevó mucho tiempo poder acercarme, escribir algo sobre eso. Todavía estoy distanciada de ellos, no puedo entrarles desde otro lugar.

LV: ¿Coincidís con el calificativo de “minimalista” para tu poesía? En el sentido de esa mirada puesta en el detalle o en el fragmento: un trompo, una hoja, un balbuceo, la marca de la uña en el hule…

VA: No es una búsqueda que yo me proponga, escribir poesía minimalista, si es que existe, así, como categoría. Aunque a veces mi mirada se detiene en lo que, aparentemente, es chico pero que para mí, es enorme.

LV: ¿Qué lugar ocupa la naturaleza en tu poesía? (metáfora, escenario, parte del yo poético…): “se fue mi cuerpo en aguas”, “cielo y tierra se funden en su palma”, la sangre, la enramada, etc…

VA: La naturaleza está ahí. Es parte de nuestra vida. Y la poesía la toma porque a veces no hay por qué buscar tan lejos, cuando las imágenes se nos ofrecen en lo inmediato, en esa sencillez.
***
Viviana Abnur nació en Buenos Aires en 1964. En 2002 publicó su primer libro de poesía: Quién asesinó a Bambi. Desde 2004 codirige el ciclo literario Farandol, en Haedo, junto a Carlos Dariel y Pablo Strika. Desde 2005 edita Tríada, revista virtual de poesía argentina. El poema publicado pertenece Agosto su último libro de poesía, editado por Alción en 2007. Agosto fue presentado por el poeta José Emilio Tallarico, justamente, en agosto de este año. Entre otros aspectos del libro, Tallarico destacó, entonces: los estados de alerta y lucidez ante los demás (los próximos, el prójimo) que hay en esta voz poética así como las emociones hondas y controladas, guiadas por la reflexión y la belleza.

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15.10.09

Alfredo Luna


el silencio late como piedra convulsa

en la Poesía, montaña ondulante,
algo es posible;
pero la lengua es el cuchillo de lo que no puede decir,

como un errante escalofrío
el lenguaje cristaliza.

cuánto debo morir, entonces,
para que suceda el poema?

*

lo que oyen mis ojos

sin alegría ni sosiego
me invade una creciente de palabras
que serpean riscos y presagios;
un sonámbulo artificio de signos,
para decir lo que no puedo.

mi mano forcejea
contra el caudal de musgo sonoro
y la Belleza, territorio cruel,
no me guarece.

*


si las sombras se devoran, no hacen luz

una jungla de palabras vibran indignadas
fraguan en mis pupilas para fugarse:
me empeño en rugir el aire de las cosas.
no seré dueño de mis ojos
hasta que no diga.

la noche me punza. tengo miedo que mi voz
se pudra

------de “La mirada sonora”



*

Alfredo Luna nació en Catamarca y publicó los libros de poesía Las palabras imposibles (1993), Los días demorados (2005), Los fuegos prometidos (2006) y La mirada sonora (2008). Invitado por primera vez a nuestro ciclo el 24 de octubre de 2009.

*

Sobre “La mirada sonora” de Alfredo Luna. Por Lidia Rocha.

“La mirada sonora” anticipa un “escuchar con los ojos” o un “mirar con los oídos” como suele sugerir el poeta Leopoldo Castilla también una mirada que proyecta sonidos propios sobre las cosas.
"Quien añade conocimiento, añade dolor". Eclesiastés.
El primer acápite –del Eclesiastés- y el primer intertítulo “catecismo de tempestades” nos aproximan al ámbito de lo religioso, más específicamente, del Catolicismo. Y no de cualquier modo. El Eclesiastés es uno de los Libros Sapienciales del Antiguo Testamento de La Biblia, que ha sido atribuido (pero sin certeza histórica), al rey Salomón. Se considera, sí, que su autor pertenecía a una clase ilustrada de judíos y que estaba en contacto con las corrientes del pensamiento griego helenístico, particularmente con los estoicos, cuya filosofía recomienda una actitud mesurada frente a la vida, de la cual tiene una visión pesimista. El pesimismo es innegable en el acápite (paratexto) del poema, dice: “quien añade conocimiento, añade dolor”. Por lo cual: el que más sabe, es el que más sufre. Conocimiento ligado a sufrimiento abre la puerta a un catecismo, esto es, un conocimiento religioso pero que se aplicará aquí a las “tempestades”, esto es, a los movimientos, de la naturaleza que causan destrucción.
Los poemas acceden desde allí a una atmósfera religiosa en una poesía que, desde la concisión lírica, intenta dialogar con Dios, cuya inexistencia se teme. El poeta presume, no sin rencor, que Dios mismo sea una mentira y, tomando el lugar de Dios, asume lo que más teme: que Dios no lo ame. Decide ser Dios y no amarse. El saber (de la inexistencia de Dios) es sostenido desde el dolor.
Dicen que el ateísmo es una religión invertida, a diferencia del agnosticismo, que prescinde de toda opinión respecto a los sagrado, los ateos, como el marqués de Sade, entablan con Dios una lucha a muerte donde ellos también son dichos. El poeta se acerca a Dios tan intensamente como un creyente fervoroso. Repite las palabras del rito religioso, se dirige al Cordero de Dios (Jesús) pero no para pedirle piedad ni amor sino para expulsarlo de su alma. El atrevimiento del ateo, como el del místico, por enfrentarse a otro sobrehumano, mueve a la compasión, por la disparidad de fuerzas. El ateo es un niño huérfano reclamándole al padre que lo haya abandonado: “sólo reclamé/ un padre para todas estas ausencias”. Su atrevimiento mueve también a sentir lo sagrado como una potencia insoportable. Lo sagrado ligado a lo Terrible.
Las religiones hablan del temor a Dios, como única forma de acceso al saber, por el temor el hombre puede aproximarse a la divinidad, ante la cual es minúsculo. “Delante de Dios, el hombre es nada y menos que nada”, dice San Juan. Por eso Rilke en su elegía agradece al Ángel que no lo destruya. Por eso los Dies irae religiosos anticipan el día de la “ira tremenda”, en el que Dios ordenará el Apocalipsis. El temor es el vínculo con el Poder Absoluto de lo Absolutamente Otro, del que no podemos escapar: “como los árboles/no podemos huir”. Es un miedo que nos habita y nos empuja más allá de los límites del pensamiento racional. El lenguaje poético facilita expresar esos contactos del alma con lo que la excede. Y la travesía para ir a ese lugar no es hacia fuera sino hacia adentro.
En su enfrentamiento con lo sagrado el poeta sólo tiene su voz (tiene fe en el “relámpago”). El ateo invierte los términos: Él es Dios y se juzga. No se ama, no se perdona.
Hay en estos poemas pausas, momentos de placer, donde el poeta percibe otras formas de tocar la divinidad del mundo: miró el universo “con ojos de árbol y nube”, se sintió colmado, embriagado. Pero ese placer es sólo una “demora”, una “tentación”, el Deseo por el Otro lo arrastra a una fe diferente, que le exige ponerse de rodillas, implorar y temer a la Sombra.

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26.9.09

Clara Vasco

Umbrales

cuando salgo del amor ando por la calle
con un puñal en la garganta y otro en el corazón
me entrego a los umbrales como a un regazo

las calles de los hombres que amo son misteriosas
guardan el perfume de sus cabellos
y el gesto de la mañana cuando salen a vivir

las calles donde están las casas de los hombres que amo
guardan retazos de mar en las ventanas
una violencia me obliga a transitarlas
como una sonámbula
buscando rastros de piel

siento el mundo apretándose en mi cuerpo cuando amo
laten conmigo los pájaros de la cuadra
y otros hombres que pasan y me ven así
me dicen obscenidades
o piropos inocentes
y yo los perdono

***
Heladera en flor


nada me tranquiliza tanto
como inclinarme frente a la heladera
con la puerta abierta

permanezco
pensativa y concentrada
mirando mis entrañas

me siento acompañada

y luego cuelgo una foto mía

***
*********
¿Crees que es tan sencillo cerrar la boca de una herida?
********************************************** Jean Cocteau


Los Ahogados

Esto que traigo

como una cabellera de ahogado
me deja con sed cada noche
es collar de alambre a la madrugada

Antes de nacer
mi madre me salvó de todas mis muertes
(mi madre tiene un cántaro en el pecho)

Yo bebí la leche dulcísima de su cuerpo lunar
de su cabeza en flor
(es que antes del nacimiento hubo una fiesta)

Después
ni fiesta ni piernas ni viento en la cara
ni mano sobre mano

Una tarde inconclusa
la leche se cortó

vinieron los ahogados
y esto que traigo
persiste en acompañarme
como un perro sin dueño

---de “Lavandera de la noche”, 2008.
*
Clara Vasco nació en Caracas (Venezuela) pero desde los 8 meses vive en Argentina. Estudió Ciencias de la Comunicación en la universidad de Buenos Aires. Su primer contacto con la poesía fue en su casa familiar. Concurrió al taller de poesía de Gianni Siccardi y al taller literario “El tren de la palabra”, coordinado por Lidia Rocha e Inés Manzano. Su poesía ha sido seleccionada para la plaqueta 11 poetas jóvenes y difundida en varias antologías. De su primer libro Lavandera de la noche, dijo la poeta Mónica Melo: “En este universo, la imagen del mundo, amor y aves es metáfora. Aquí nada dice lo que dice, ningún pasado se ha quedado inmóvil. Las piedras de la garganta han sido del silencio y ahora de la voz que escribe. Los yunques y el barro golpean debajo de la lengua. Esta lavandera de mares atraviesa las vidas del agua como una náufraga, carne de barcos, oleaje de peces, ancla en la noche del cuchillo y de los puertos. El río sabe el nombre oscuro de las cosas: las conmueve, modifica y alimenta. Que el resto del dolor y la dicha, de las voces de la lluvia y de la entrega sean ahora de los remos que se acercan. De quien llega. De quien lee”.
Clara Vasco se presentó a leer en nuestro ciclo como invitada el 26 de septiembre de 2009.

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10.9.09

Marcelo Carnero


No es de agua esta noche
la lluvia

es un símbolo quieto que surge
y se deshace

como si la posibilidad de caer
fuera la última

y es distinta esta hora donde no espera nadie
y la pregunta insiste
disminuye su espejo como una luz vacía

agua que se hace astillas

como si fuera dado
repetir
el silencio.
*
Comulga dios conmigo en una hostia

el cuerpo me da arcadas
soy impuro

al borde del olvido

no tengo edad
y he dado todo.



Marcelo Carnero nació en Buenos Aires el 22 de abril de 1978 y publicó su primer libro Tratado de Cuerpo, bajo el sello La Carta de Oliver en julio de 2008.
Invitado por primera vez a LITERATURA VIVA en septiembre 2009

31.8.09

Leonardo Martínez

Una nada de luz

La sal del llanto se concentra
Agrieta la lengua
La vuelve inútil
Un abuelo boca de navaja
escupe latinajos
Tías crespas como gallinas asustadas
cacarean una moral de sacristanas
Neurasténico y fatal
el padre se agacha para lamer los fierros de la cama
¿Quién hace un signo de compasión
en la cabeza del niño?
¿El padre juntando pelusa de dormitorios abandonados?
¿Las tías bañadas en aguas alumbridas?
¿El abuelo de fórmulas rabínicas?
Sol de soles un tío escapa al campo
se amanceba y procrea con las criaturas del monte
¿Pero quién apoya una mano
sobre la cabeza del niño?

Ahora recuerdas desde un cuerpo envejecido
aquellas mañanas cargadas de promesas
cuando apenas caminabas
y los potreros eran tu universo
Cuando los veranos daban leches coloridas
y los pájaros señalaban la fuga del invierno
Y ahora entiendes
a ese tío salvaje adentro en la espesura
al otro noviando con la tisis
y al padre en la penumbra de los cuartos
buscando en la basura la palabra justa
para donar al hijo
¿Pero quién derrama una nada de luz?

Se asaban a la intemperie cantidad de reses
en las cocinas hervían los arropes
la galería del traspatio era fábrica
de confituras delicadas
los picantes estallaban en la gloria de las salsas
y choferes embadurnados de claro de luna
mi clavel maderas de oriente
liaban a mucamas y criadas
en romances de una noche
La vida entonces era para siempre

¿Pero quién unta de amor
las arboledas desvanecidas?
¿Dónde el goce de los cuerpos
bajo las enramadas?

*
Leonardo Martínez nació en Catamarca en 1937. Es músico y poeta: “Es como si la música, como profesión, hubiera ido demorándose y dándole lugar a la poesía. Pero es la misma Musa. No cambia ni el sonido, no cambia nada”, afirma. Ejerció la docencia en la Escuela de Artes Musicales de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán, en las cátedras de Audioperceptiva y Piano. Obtuvo la Mención Especial en el Premio Nacional de Poesía cuatrienio 1992/1995; también el Primer Premio a la Producción Intelectual y Artística de Catamarca, Primer Premio de poesía otorgado por la Fundación Carmen Gándara y Faja de Honor de la S.A.D.E. en el año 1990.
Publicó los libros de poesía:
Tacana o Los Linajes del Tiempo (1989)
Ojo de Brasa (1991)
El Señor de Autigasta (1994)
Asuntos de Familia (1997)
Rápido Pasaje (1999)
Jaula Viva (2004)
Estricta Ceniza (2004).
Jaula Viva (2004).
Jardín volátil - antología (2007).
Las tierras naturales (2007).
Resumen de espejos (2009).
*
Invitado al ciclo Poesía en el living de Recoleta el martes 29 de mayo de 2007
Invitado al ciclo Literatura Viva el jueves 21 de julio de 2005
Invitado nuevamente en septiembre de 2009
*
Dice Santiago Sylvester en el prólogo a Resumen de espejos:
"Su infancia y juventud en Catamarca le han dado una herramienta fundamental para la percepción de una tipología humana que, según creo, es propia de las ciudades del Norte" (...)
"De ahí que resulte verosímil la versión de estos poemas en los que prospera un tipo humano cargado de conductas extremas, a veces estrafalarias (autoritarismo, abulia, arbitrariedad, fanatismo religioso), que refleja la trama íntima, celosamente oculta de una sociedad pequeña" (...)
"Su armado parental repercute en un orden: esa frontera que está entre memoria y mito; y es en este sentido que puede decirse que esta poesía trabaja para todos" (...)

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20.8.09

Ana Guillot

Poemas de La orilla familiar

32

*************** a Juan José Saer

yo veo una sombra también
un calidoscopio de mí
las tiendas griegas
y helena en la alta torre
el deseo era de ella
y es mío
la bella describe la silueta de paris con su lengua
yo desprendo mis noches a fin de interrogarlas
adelina no puede fornicar
pero sí puede helena
de las dos soy un rostro posible
dos hombres me amaron también
¿la historia se repite o somos solamente arquetipos?
¿qué celebra el que canta?
¿qué descree?
veo una sombra y sé que estuve estando
los sitios se acumulan en mis huesos
¿qué habré de recordar?
¿esclava en galilea o señora?
¿fervorosa creyente o paria?
helena se devora al amado porque quiere el tesoro de ilión
adelina se mece
soy el rostro de ambas
la inocencia sostiene el esqueleto
pero es ambigua esta razón
de ser
sensuales y promiscuas
o vírgenes de cándida pureza inalcanzable
(un coro de mujeres me sujeta a la herencia
me hostiga con sus voces)
yo canto lo que ellas
las sombras que me dictan
la salvaje manera de decir
helena ha de ser perdonada
adelina muestra su seno mutilado
y devienen las dos
evanescentes
*

3
como hojas salvajes
ella urde sus pieles
(la pequeña)
dice/ tiene
una selva en el pubis
y un enigma
*
Ana Guillot nació en Buenos Aires en 1953. Es profesora en Letras y ha ejercido la docencia secundaria y universitaria. Coordina el taller literario Tangerina y dicta seminarios acerca de diferentes temas literarios, mitos y crecimiento personal, en su país y en el exterior. También ha conducido el programa radial Dos Palabras.
Como docente ha publicado “El taller de escritura en el ámbito escolar” (1987, Ed. Stella), y “¿Querés que te cuente el cuento?” (1989, Ed. Lumen-Magisterio del Río de la Plata) y fue una de las primeras en implementar el sistema de talleres literarios en las escuelas. Ha colaborado con numerosos autores de diferentes disciplinas en el armado y corrección de sus libros.
Como poeta ha publicado: “Curva de mujer” (1994, Libros de Tierra Firme), “Abrir las puertas (para ir a jugar)” (1997, Libros de Tierra Firme), “Mientras duerme el inocente” (1999, Libros de Alejandría), “Los posibles espacios” (Nuevohacer, Grupo editor latinoamericano, 2004), y “La orilla familiar” (Botella al mar, 2008; versión bilingüe castellano-catalán).
Integra diversas antologías (la de la Hofstra Hispanic Review, Estados Unidos; y la de Poesía Argentina Contemporánea de la Fundación para la poesía, parte XVII, entre otras); y colabora con publicaciones del país y del exterior. Es miembro del consejo de redacción de la revista literaria Barataria (Buenos Aires) y colabora con la publicación El cuervo (Puerto Rico), La pecera (Mar del Plata), Apofántica (Mar del Plata), Letras de Buenos Aires, Hablar de poesía y Plebella. Ha sido invitada a participar de la Semana de la poesía (Festival internacional de poesía) en Barcelona (2004); del Festival internacional de Rosario (2005); del festival de poesía de Zamora (Méjico, 2006), del encuentro auspiciado por la Casa del poeta peruano (Perú, 2006), de “Las dos orillas” (Uruguay, 2008), del encuentro internacional de Rosario (2008) y Junín (2008). Su obra ha sido publicada parcialmente en España, Venezuela, Chile, Uruguay, Méjico, Austria, Estados Unidos, Italia, Perú y Puerto Rico; y traducida al inglés, catalán, árabe, alemán, inglés, italiano y portugués. Ha sido jurado del concurso internacional de minificciones “Ficticia”, en Méjico (2004). Co-coordinó el ciclo de poesía Las hermanas de Casandra en la Casa de la Poesía, y co-coordina el ciclo Tohu-bohu. Ha sido parte del encuentro Kafka-Borges (2007), del encuentro internacional Jorge Luis Borges (2008), y del encuentro “Veinte años de mujeres en las letras” (Buenos Aires, 2009). Acaba de recibir una mención en el Certamen internacional de poesía “Patagonia: sur del mundo”. Su primera novela “Chacana” está inédita.

Se presentó por primera vez en nuestro ciclo en agosto de 2009
*
Escrito por Susana Szwarc para la presentación del libro “La orilla familiar”
Ana Guillot escribe una audaz visitación de lugares para impregnarnos con una porosidad que hace desaparecer la superficie lisa ante nuestros ojos y queda así, rugosa, la lastimadura, la herida real.
En su poesía las palabras tomadas en las manos, pasan su límite y palpan al lector, hablándole más allá del umbral, hasta tocar las orillas y diseminarlas en la intimidad del mundo.
Las orillas, que unen el mar y la tierra son, a la vez, aquello que los separa. En este libro de poemas fluyen, entre otros, ambos sentidos de la orilla, a la vez extraña y familiar.
Ana Guillot, entonces, elige, lúcidamente, ir tras la sutura de la orilla de allá y de aquí.
Allá: el viejo continente, Barcelona, el catalán.
Y aquí , América, Buenos Aires, el porteño.
El libro, así, es dos libros, pone en escena la traducción entre dos idiomas, pensada como un barquero de las lenguas, duplicando y multiplicando los sentidos.
Pero también "la orilla es un dobladillo, un borde, un pespunte, el renglón del cuaderno", ¿donde se escribe el poema? ¿y el renglón separa dos silencios donde respirará palabra tras palabra el tiempo de la escritura?

La orilla Familiar consta de nueve capítulos o movimientos y el primer poema, sin título, nos conduce a través de "una pared de roca" hasta el segundo poema, y en él comienza una suerte de bing-bang donde y cito "se rompe el cascarón/ en él habita el mundo/clara la disolución/más espesa hacia abajo/ se escurre por el piso patinosa/ más densa en el costado prohibido/ más densa aún en la sombra de las sombras".
De frente, allí, ya está la mujer que, "dice/tiene/ una selva en el pubis y un enigma".
¿Una sola mujer es capaz de dar cuenta de ese enigma? El libro de poemas cita a Helena, Clitemnestra, Casandra, Hécuba, Andrómaca, como si en cada una de ellas el enigma se manifestara de maneras diferentes. A ese coro de mujeres mitológicas se unen mujeres calladas, acalladas, que se preguntan : Ah! se podía elegir? , ¿se podía gozar? ¿se podía reír y no planchar/el ceño almidonado para que no se enojaran en casa?
Y de a poco "van tomando la palabra" hasta poder decir, cantar: "se podía" como la abuela que sostiene con su propia carne las dos orillas y metaforiza a nuestras madres de Plaza de mayo. El más vasto círculo del enigma se abre entonces y tiene como condición el Sin abrigo, lo que Rilke llama "el riesgo que a todo se anima". Y en palabras de Ana Guillot "cruje a la intemperie el coro de mujeres". Sin embargo, en esta intemperie sus voces son el lugar del abrigo. (dice en El corifeo, dedicado a Carina Paz, a Silvia Montenegro, a las otras: Y leo la última parte del poema:
"rigurosamente acá, hermanas, hermanitas/
cuidándonos los nidos/ esta pesadilla diurna depredadora lisa/
cada ciclo sangrante/ cada parto / cada vacilación /
intactas, /impecables /en la miga pequeña/
donde el pan se comulga entre todas.//

Ante ellas, la guerra, el hambre, la muerte, también el padre que crece " en lengua ajena" aunque propia en una orilla. El padre, que cuenta las historias, "la acidez de la historia, Sus matices". También el padre "que sorbe entre las nubes/ el rastro la/entereza/ y para quien "la mesa del almuerzo es un mar /en el que se doblega/ el abismo".

Y hay otros padres ,de acá y de allá, como César Vallejo que también dice "hay golpes en la vida, tan fuertes, tan certeros", como Juan Rulfo y su camino "que va o viene según parezCa" ¿como la orilla? , o Saer, o Pessoa y su "escucho, escucho".

Al coro no le son ajenas ni las escalas armónicas ni las notas disonantes: la solidaridad de los muertos, el canto funerario y las lloronas. El coro griego y a la vez el canto popular, la tragedia clásica y quizás una película, "all that jazz", que advierten, todos ellos, que el espectáculo (vida-poesía) debe continuar. Porque el coro, además, nos dice Ana Guillot, puede ponerse en tensión y ser casi una amenaza, "un panal a punto de estallar".
Poesía, vida, coro, son , entonces, escalofríos del mismo enjambre.

El cuerpo, "ahí donde el deseo penetra y acapara", sostiene una a una, todas esas voces.
Y es nombrado, vivificado. Ana Guillot nos conduce en esa geografía donde el entrecejo, los pezones, el talón, los labios, dejan de ser espejismos y se curvan, gimen, sonríen, lloran, en una erótica del encuentro y de la errancia.
Hay una errancia que es propia de las madres, madres perforadas por los duelos, por una guerra "de allá", guerra civil, guerras que ni siquiera pueden llorar y cuyo grito "se encapsula en la garganta."
En cada poema de este libro se desata la tempestad de las cosas en su expresión más radical y concreta, por ej: " los cadáveres al sol, el delantal del niño, el hilo del teléfono, el velo enajenado, la escalera que se fue devorando a la niñez, el polen amarillo entre los labios, la miga y su pan sin la corteza, la boca de la gueisha, no son de hiel los pechos de Helena todavía; se huelen el orín y las rosas, se transparenta el vidrio y la corona de espinas desarma los vestidos de ellas, el halo de santidad entreparéntesis,"la mano extranjera en la vagina".
Sin embargo: "en el desorden de los años/ de la vida que roba que entrelaza/
/sotanas blancas y cadáveres/ calaveras de tinta/madrigales- /dedos ausentes/desmemorias) el alma / sólo el alma/ (blanca como el pan)

(miga blanquísima/ azúcar) recuperando el gesto"

Leer la orilla familiar es una provocación en su sentido más raigal. Del latín pro (delante), vocare (derivado de voz). Este sentido nos convoca, es un llamado hacia adelante.
Ana Guillot nos invita a una nueva acción, a un nuevo big-bang donde, desde cualquier orilla, lo familiar acepte la desnudez de lo extraño y lo reciba NO como húesped en tránsito sino como una vida más, "rasgando la mañana".
Después de leer este libro comprendemos que página tras página, fuimos dejando de callar y escuchamos nuestras propias voces. Somos parte de ese coro.
Agradezco la parición de este libro que supo cómo abrigarme, sin dejar de crujir, a la intemperie. O, podría decir, querida Ana Guillot, celebro y canto.

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12.8.09

Graciela Zanini




SEMPREBELLA

Diosa caníbal,
en la oscuridad, un siseo
de lencería te anuncia.

Satinada noche de tus manos
-gestos amplios de corola oferente-
oculta como puede,
la tumba de algún pájaro
que te era predilecto.

Música de vidrio
y flores consumidas,
despliegas,
raído abanico de promesas,
y cierta opacidad en el ambiente,
asume la forma espectral
que te delata.

¡Oh! ávida,
lo que yace en reposo no está quieto,
aletea de modo imperceptible
y nuevamente ave,
huye
a mi proximidad.

Impreciso contorno,
hallarte es un azar o un reto.

Presiento
que las calles de la ciudad encubren,
como si protegieran un milagro,
tus manantiales de leche envenenada.

Atroz/mente,
te adeudo una certeza:
mi cuerpo y yo no moriremos juntos.

*

MEMENTO

Atadura fortísima el pasado.
Memoria y desgarro el tiempo ido.
Piel puesta en intemperie
como desuello o voz
que a veces ruega
y otras
maldice y se maldice.
No hay elusión posible.
Todos tenemos un corazón que teme
y un cuerpo que recuerda.

*
Graciela Esther Zanini nació en 1948 en Buenos Aires. Es poeta, narradora y ensayista. Obtuvo, entre otros el Primer Premio de Poesía, bienio 1993/1994, de la Secretaría de Cultura de la Nación, y el Premio Letras de Oro, año 2002. Tiene publicados los libros de poesía: Del rey desnudo, Editorial Sudamericana (1998), Rasputín y otras obsesiones, Libros del Zorzal (2003), Moore-Oteriño-Zanini – Breve antología, Editorial Ciudad Gótica - Rosario. (2003), Lo que hay, Ediciones del Dock (2005), De próxima aparición: Criaturas. Tiene en preparación una novela cuyo título tentativo es Los Aromos y un ensayo, aún sin título. Actualmente da clínicas de escritura poética en forma individual y a grupos pequeños ya conformados. Es correctora y productora editorial independiente.
Presentaciones en nuestro ciclo: junio 2006, agosto 2009.

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6.8.09

Susana Szwarc


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¿Sueña con los sueños de Kurosawa cuando recuerda?:
Ese hombre en el placer de hundirse
-¿en la cuneta?- le pregunto
y Magdalena ríe porque se trata de la nieve.
Si no se da cuenta, si no se apura, si no junta
-¿barro?
fuerzas, va a terminar mal.
Ahora me río yo y hace tanto sin
la risa que suena
(ajena). El cuerpo se estira, se aleja.
Nos confundimos él - yo.
¿De quién la parte que se reparte
entre cuneta y nieve?
("se" insiste, como si, aún sin acento,
de lo borrado se tratara). Mientras alguien duda
entre seguir o quedarse
(cuneta-nieve)
por la ventana llegan el sonido de las cumbias
y el olor del asado: los vecinos, otra vez.

¿Qué los hace así, alegres? ¿No ven el fragmento,
el sueño, el cuerpo, la rotura, el grito?, ¿y por qué
lo verían? Ellos están con su propia carne,
un asado ya no es cosa de todos los días.
Es en Sueños donde se debate la salida: golpear
la puerta de al lado, una entrada a la fiesta.
--------------------------------------------------(inédito)

*

Susana Szwarc nació en Quitilipi (provincia del Chaco), en 1954. Es docente y escritora.

Narrativa:
El artista del sueño y otros cuentos (Tres tiempos, 1981);
Trenzas (Novela, Legasa, 1991).
El azar cruje (Cuentos, Catálogos, 2006).
Una Felicidad liviana (Cuentos, Edic.Ross, 2007)

Teatro:
Paisaje después de los trenes, representada en el teatro Olimpia de Buenos Aires en 1985, dirigida por Guillermo Asencio.
Trenzas, el secreto robado, representada en Liberarte en 1994, dirigida por Irma Paso.
Justo en lo perdido, representada en El Camarín de las Muses y el centro Cultural de la Cooperación en 2003, dirigida por Irene Rotemberg.

Poesía
:
En lo separado (Último Reino, 1988);
Bailen las estepas (De la Flor, l999).
Bárbara dice ( Alción editora, 2004,2005).

Literatura infantil:
Había una vez una gota (l996) Libros del Quirquincho
Había una vez un circo (l996) Libros del Quirquincho
Salirse del camino y otros cuentos (l997), Libros del Quirquincho

Premios:
Primer Premio Nacional -Iniciación- de Poesía, Premio Unesco,
Premio Antorchas a la Creación Artística,
Beca del Fondo Nacional de las Artes,
Premio único de poesía inédita de la Municipalidad de la ciudad de Bs.As.,
Premio concurso internacional de cuentos Julio Cortázar, entre otros.

Antologías
Mujeres 3, Visiones en el siglo (IMFC, 1998)
El hacer poético de Julio Ortega y María Ramírez Ribes (convocatoria a voces de la poesía latinoamericana), 2009.

Presentaciones en nuestro ciclo: octubre 2004, agosto 2009

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29.7.09

Mercedes Araujo


Propuso rasquetear árboles de ébano
y descansar bajo la sombra de una higuera.
Le pregunté sobre sus animales y sus hijos
ella contestó es simple, hay que marcar el territorio
protegerse de los predadores, apiñarse
y cargar aves en la grupa.
*
Yo nací en el desierto, les tengo miedo a los monos
y los mosquitos se atiborran en mi espalda anémica
también tengo manos de tero aunque no soy tan esbelta
ni tan indiferente.
*
Ocurrió durante el mes de las cebras.
*********************
Cuando la chita alcanza su presa y la mata
no puede devorarla ni tampoco defenderla
cansada se echa a un lado y respira
profundos y agotados jadeos.
***
La luz le besa primero una mejilla
luego la otra
la sangre que maquilla su hocico
se vuelve cárdena, rojo turgente
púrpura y después naranja.
***
--- de Viajar sola, Abeja Reina, Bs. As., 2009.

*********************


*** Mercedes Araujo (Mendoza, 1972). Escritora y abogada, publicó Ásperos Esmeros, Ediciones del Copista, Córdoba, 2003, que recibió el premio Alberto Burnichon al mejor libro editado en Córdoba ese año y Duelo, Ediciones en danza, Buenos Aires, 2005.
***Viajar sola, publicado en 2009 por el sello editorial Abeja Reina es su último libro. En el prólogo de Viajar sola, dice Teresa Arijón: “Con lenguaje preciso y dispendioso, construye su extenso poema de viaje revistando ciertos motivos / fantasmas literarios. La fabulosa Karen Blixen, con sus plantaciones de café comercialmente fracasadas y su denodado amor: ´El mundo no existiría sin las calles de Nairobi. La decepcionante perturbadora pregunta de Elizabeth Bishop: ´¿Hubiera sido mejor quedarnos en casa e imaginar este lugar?´. Las olas siempre indómitas de Derek Walcott sobre la obstinada costa oriental”.
***Mercedes Araujo se presenta por primera vez en nuestro ciclo en agosto de 2009.

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25.6.09

Griselda García




















Amanezco con el pecho desnudo
junto a un soldado raso que fuma al sol.
Un bere bere me ofrece su pipa de kif,
los otros tripulantes
han sido enterrados de pie
junto a un muro.

¿Escuché, acaso,
el ulular de barcos en la tormenta,
el gemir de los ahogados,
el grito de los niños en el jardín?
Nada salvo el rumor del mar.

Bajo el mosquitero de una cama en Tánger
sigo con la vista la ruta de las arañas.
Me cura el sueño.
Con párpados pesados
me adormezco al sol,
inmóvil quién sabe hasta cuándo.


------------ De La ruta de las arañas
*
La ofrenda

Yacer con el hijo
educarlo en la carne
controlar con los días
el ancho de su espalda
en la espesura fundirnos.

Al interior de la yema del ojo
catedrales de agua
delgadas escamas
de la leche.

Un desborde del cuerpo
una fiesta sin fin
la muerta hilvana
su pañuelo de larvas.

Te alimento
te baño con miel
te envuelvo en piel de luz
te cubro de flores y canto.
*

El profesor de piano

Te veo entrando
detrás el cielo morado
tu camisa muy blanca
la corbata suelta
al final del día.

El oficio hizo bellas tus manos
cómo no mirarlas
cuando las hacés volar.

Hora en que la luz baja
el cielo está por llorar.
Ajenos a todo
esperamos el agua
dejamos que el tiempo pase.
*
--- De El ojo del que mira

Griselda García nació en Buenos Aires en 1979. Publicó en poesía, Alucinaciones en la Alfalfa (2000), El Arte de Caer (Alicia Gallegos Editora, 2001), La Ruta de las Arañas (Ediciones del Dock, 2005) y El ojo del que mira (La Carta de Oliver, 2009). Co-dirigió la editorial de poesía La Carta de Oliver. Fue secretaria de redacción de la revista de poesía La Guacha. En la actualidad se dedica al dictado de talleres literarios de escritura creativa, narrativa y poesía. En el taller de clínica de obra ayuda a otros escritores a armar y ordenar el material para publicar sus libros.
--- se presentó en nuestro encuentro en julio de 2006 con La ruta de las arañas. En el mes de julio de 2009 presenta El ojo del que mira.

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18.6.09

María Malusardi - Trilogía de la tristeza




***
***************************************************************************
como trizas de un parto se abre la almendra: caballos muertos serán niños sobre la tierra unificada ese modo de aplastarse unos a otros cabezas contra cabezas lo incierto retumba no indaga la pérdida no restaura miente la llaga es una zona de silencio donde tormentos obsesiones han caído paul celan: el agua de la madre espera allí donde el cuervo escribe su poema
*********************trilogía de la tristeza - paul celan
*
no existe decencia ni descendencia imre si no buscamos
el origen de la desdicha en auschwitz: el codo de dios borra la escritura de los hijos
*********************trilogía de la tristeza - imre kertész
*
imre insiste en morir sobre mi falda: no es tarea fácil:
he recibido en el reverso de sus labios extirpables el último silencio: la humanidad de su condena
*******************trilogía de la tristeza - imre kertész
*
padres nunca sabrán: sus hijos se hundirán burgueses o se eximirán insectos cantan mientras defecan desprolijo contratiempo la tristeza resolverán la vida en un pañuelo la enfermedad del mundo en el poema llorarán la intrepidez la imprudencia escribirán la última carta y dirán: he cambiado de parecer he fortalecido mi aspecto he aprendido a cantar bajo la cáscara la tumba de la humedad el infierno de las flores pútridas mi madriguera
**********************trilogía de la tristeza - franz kafka

*************** *
***
Sobre Trilogía de la tristeza de María Malusardi
por ANA ARZOUMANIAN
*
***“La capital está envuelta en penumbras vespertinas. La nieve cae lentamente en gruesos copos, gira alrededor de los faroles encendidos, se extiende, fina, sobre los lomos de los caballos, sobre los hombros humanos, sobre los sombreros. El cochero Yona está todo blanco, como un aparecido. Su caballo está también blanco e inmóvil. Hace mucho tiempo que Yona y su caballo permanecen inmóviles.
***He perdido a mi hijo… murió la semana pasada…Yona exhala un suspiro. Experimenta una necesidad imperiosa, irresistible de hablar de su desgracia. Quisiera hablar largamente, contar todos los detalles. ¡Qué no daría él por encontrar a alguien que se prestase a escucharle, sacudiendo compasivamente la cabeza, suspirando, compadeciéndole!
Se acerca al caballo, tras una corta pausa, le dice- ¿Comprendes? Es como si tú tuvieras un hijo y se muriera…El caballo sigue comiendo heno, escucha a su viejo amo, exhala un aliento húmedo y cálido.
Yona escuchado al cabo por un ser viviente, desahoga su corazón contándoselo todo”
***Así termina el cuento La tristeza de Antón Chéjov; es decir, la tristeza termina cuando el personaje cuenta a alguien o algo que está ahí, y escucha.

***Trilogía de la tristeza de María Malusardi, ¿se trata de escribir sobre la tristeza o de escribir tristemente?
Trueque semántico que gira en torno al lugar del artista, del escritor. María Malusardi intercambia números, juegos de letras con Imre Kertész, Paul Celan, Franz Kafka, remite a fronteras permanentemente diferidas, dibuja una biografía como quien consultara una brújula en el desierto, sabiéndose, así, en peligro. De manera tal que al internarse en los cuerpos- textos arriesga su propia identidad. Desde la vida del desierto, anuncia: Naasé venishmá; haremos y escucharemos. Eso dice, eso les dice. Porque no existe un grado cero de la historia, como no existe un grado cero de la escritura. Toda lectura es un rodeo, una aproximación, un trabajo que cubre con palabras un vacío. Haremos y escucharemos, dice Malusardi al escribir, repitiendo el imperativo ético del pensamiento bíblico hebreo en plural, porque al inscribir su nombre en el libro nos incluye a nosotros, lectores. Entonces, la respuesta de un pueblo que antepone la acción frente a cualquier tipo de cuestionamiento, que acepta la reflexión como principio de actuación, un hacer sobre el mundo, configura en Trilogía de la tristeza una escritura que es escucha, escritura que deviene lectura, gramática de un doble escuchar.
***Abandonar la fila de los asesinos, ¿es un acto triste?

***La negatividad del mal, el estancamiento de la vida y del ser, su absurdo, eso que hace que el sufrimiento sea para nada. Apertura al auxilio de un Kertész, un Kafka y un Celan demandantes de la analgesia más imperiosa, más urgente en su clamor que toda demanda de consuelo o de aplazamiento de la muerte. La justificación del dolor es el origen de toda inmoralidad. La utilidad social del sufrimiento sólo es necesaria para las funciones pedagógicas del Poder.
***“Desnacido, no es hijo olvidado Imre sino inhalado, no podré gestarte fuera de ese humo, ese intento de vientre en la mirada allí nacerán los que de mí no han nacido Imre recibirá desaparición en el poema” escribe Malusardi. El lector pregunta, ¿recibirá desaparición, María? María, presentar el cuerpo del delito, ¿te pone triste?

***Una balanza, un reloj de arena, una campana y un cuadro mágico con números. En el suelo, herramientas de carpintería y arquitectura, un tintero, una pluma y un poliedro de piedra. Un perro famélico duerme a los pies de una mujer. Su voz es dulce y velada, como si se dirigiera a ella misma y sin interlocutor concebible. Durero dibuja a la Melancolía, ese humor asociado a la tierra, al frío, al viento Boreal, al otoño. Sumida en una intensa actividad intelectual totalmente estéril. No continúa su trabajo, no por pereza, sino porque le parece que no tiene sentido.

***¿Qué trabajos no has continuado, qué hijos no han nacido de vos, lector, qué imres, qué kafkas, insisten en morir en los campos de concentración del fondo de aquello que no decís, aquello que callás? Hay cuervos alrededor de tu soledad, lector.

***Durero realiza un manifiesto del artista atormentado. Melancolía no está paralizada por el sueño, sino por el pensamiento de lo que no ha sido, lo que no ha podido ser.
***Durero pinta a una mujer triste, María Malusardi escribe sobre tres hombres huérfanos. Escribirse madre de tres hombres huérfanos. ¿Quién es más huérfano que quién, lector? Al borde de la piel, en ese escondite encerrás tu deseo y tu odio contra el sonido de tu propia voz. ¿Desheredado de qué si no de madre estos hijos? La memoria de la intimidad del cuerpo, súbitamente presente con desgarradora exactitud, una intensidad sensual en el vínculo del parto, ese borde de la piel. Y sin embargo, aquí hay una madre que está marcada pero no marca, ni a Kertész, ni a Kafka, ni a Celan. Aquí la escritura es el elemento de reproducción. El cuerpo femenino con su sexo en forma de delta se convierte en tabla de escritura. Armada o desarmada, esta madre escritura no se viste de negro. Queda lo esencial: la madre no guarda a estos hijos, no los puede guardar, y los pierde. Y al perderlos también los pierde la ciudad, lo político que no puede domesticar el exceso de ella, porque no hay ningún exceso.
***¿Cómo se puede abandonar la fila de los asesinados?
***María Malusardi escribe Auschwitz en Argentina, donde otras madres hacían ronda para dar nombre a sus hijos. “El poema ofrece una salida: la destrucción de los cuerpos del error”.

***¿Lector, acaso vos sos el padre? ¿Viste acaso a la genitora dar a luz a estos niños huérfanos? Lector, después de todo, para perpetuar tu nombre tendrás que mirar a los ojos de María, verla escribir, o dar vueltas en la plaza con un pañuelo blanco, dominar el vértigo del pensamiento. Me gusta imaginarte, lector, reconociendo a tus hijos, la manera que los sacás de la fila de los asesinados.

***Ovidio ha sido el primer autor de la antigüedad que nos ha legado una autobiografía poética llamada Las tristes, el relato de un destierro, ¿era el poeta un peligro serio para la política del imperio? Si Kertész, Paul Celan o Kafka han sido peligrosos para el imperio, María Malusardi no se detiene a llorar el infortunio, dice, haremos y escucharemos. Entonces, lector, recorriendo los poemas de Malusardi te emborrachás un poco, tenés el gesto vivo. Hay en tu cara, en la expresión de tu mirada un contento. Ésa es tu bandera de lector, tu resistencia: leer, recordar, escuchar.

***El libro de María Malusardi está dividido en tres partes, un primer capítulo dedicado a Imre Kertész, el segundo a Paul Celan, y el tercero a Franz Kafka. Pero el libro no termina allí, hay un último poema

***“lo que nunca se dice en el poema pesa más que la prosa del azar”.

***Lector, acuná este único poema triste, único y último. Invitá a María a volver a hacer y a escuchar, decíle que es la sed de tus oídos, que el término, la palabra, tiene un plazo; es un balbuceo de amor en la boca, una serie de incendios, diez mil escenas de violencias, hasta que nace: carne que deja pasar lo extraño, ser sin defensa, completamente abismada. Con la fuerza de una leona, de una planta, de una mujer.
******************
María Malusardi publicó poemas en la revista mexicana Cantera Verde, en la catalana Lateral y en las argentinas Locos (Cultura y Utopías), Barataria y Apofántica, además en las publicaciones electrónicas Teína y Tríada. Fue seleccionada dos veces (1995 y 1996) en el Concurso Nacional de Cuentos Desde la gente, organizado por el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. Ambos cuentos (Trío Suspendido y Tinta Roja) fueron publicados respectivamente en Premiados y Premiados II. Ha tenido a su cargo las secciones El cuento y El taller (2001-2002) de la revista dominical Nueva, medio en el que trabajó desde 1998 hasta 2002 como periodista cultural. Realizó la producción literaria y artística de los micros televisivos La otra voz – Poesía por actores, emitidos durante 1996 y 1997 como separadores en los canales de cable El canal de la mujer y Bravo. Además, durante esos mismos años, fue editora de la página Web de VCC. Preparó la antología de cuentos y poesías 13 de Espanto, para la colección Primera de Editorial Sudamericana. Trabajó en Clarín (1991- 1996), en distintas secciones (Clarín Revista, Lo Nuevo y Arquitectura). Y colaboró con asiduidad en la revista cultural El Arca y el suplemento literario de La Gaceta de Tucumán, entre otros medios gráficos de su país. Tuvo a su cargo la sección Huellas (biografías) en la revista Lugares (2003 – 2005). Participó como entrevistadora en la Audiovideoteca de Escritores Argentinos (entrevistas a escritores y relevamientos de archivo), dependiente de la Subsecretaría de Comunicación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y realizó algunos de los programas Obra en construcción que se emitieron en el canal de Ciudad Abierta (2004 – 2005). Integró el jurado de preselección del concurso Cuento Joven 2003 y 2004 organizado por el Museo Nacional de Bellas Artes. Entre 2003 y 2006 escribió sobre arte, teatro y literatura en la revista Debate. Y colaboró en el suplemento cultural del periódico Perfil. Colabora en la revista Nómada y en la sección libros del diario de Tucumán El siglo. Dicta la materia Técnicas de la Información en la escuela de periodismo TEA, además de talleres de escritura y lectura.
Publicó los libros de poesía:
* Payaso Rojo (La lámpara errante, 1989),
* El accidente (Mascaró, 2001)
* La carta de Vermeer (Alción, 2002),
* Variaciones en la niebla (Alción, 2005),
* Diálogo con pescadores (Alción, 2007),
* Museo de postales (El Suri porfiado, 2008)
* Trilogía de la tristeza (Alción, 2009),

--- María Malusardi se presentó en nuestros encuentros en julio de 2005 con Variaciones en la niebla y en abril de 2007 con Diálogo con pescadores. En el mes de junio de 2009 presentará Museo de postales y Trilogía de la tristeza.

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12.6.09

María Malusardi - Diálogo con pescadores

















I – diálogo con pescadores

uno sabe que no puede convertirse en nada descabellado al viento cuando dialoga con un pescador uno sabe que el mar es silencio y rebeldía en la inacción uno sabe que perderse en otra piel es desandarse de uno mismo está escrito sellado en la arena


por qué un punto en la duna luego nada?: perderte luego encontrarte luego perderte: detrás de cada instante de placer la vida trama una pequeña desilusión

qué espera el pescador más que una mujer triste atareada en la escama? barcos que la mujer de sus ojos desquita? su cara astillada en la arena? un poema que desahucia en el caracol?


el pez como la palabra arqueándose en su desesperación por formarse enaltecerse impregnar esos sitios deformidad semántica o la danza macabra de los anzuelos


no hay diálogo con pescadores hay un vacío de hilos metálicos resonando al viento hay peces como violoncellos nerviosos hay úteros puro desparramo la orilla he parido medusas vomitado la última marea descanso ahora en el soliloquio del pájaro te presiento en su descripción


lobos de mar en la arena como sobretodos vacíos (vos? yo?) a quiénes abrigan mientras secan sus entrañas? ojos rotos: embriones entre las grietas cómo cada muerte hace del mundo un lugar más solitario


II – “antígona o la derrota”

rota la botella en el cuello de antígona o el destierro: útero hilvanado con acero sus plumas


quién soy atada a la osamenta de los que amo? ellos caen en la humareda de mis trapos: ni edipo ni yocasta ni creonte mis astillas de agua: hijos decapitados

mi tragedia no es morir sino permanecer

de Diálogo con pescadores, María Malusardi, Alción, Córdoba, 2007

Sobre Diálogo con pescadores, de María Malusardi, Alción, Córdoba, 2007 --- por Lidia Rocha

***Quizás el poder de la poesía se deba a su incitación al ensueño. La poesía de María Malusardi es -en este arte- poderosa: nos arrastra como arena a un mundo de sentidos diversos.
***Durante la presentación de este libro –el 11/4/2007- su editor, Juan Carlos Maldonado, habló del miedo al mar, de quienes permanecen en la orilla. Paulina Vinderman descubrió “cintas” que unen las dos partes de este libro: Diálogo con pescadores y Antígona o la derrota. Esa segunda parte recrea el mito de la adolescente griega de Tebas condenada a muerte por el rey (su tío, Creonte), por su insitencia en enterrar el cadáver de su hermano. Antígona ya era maestra en el arte de cuidar hermanos: gran parte de su infancia la pasó en los caminos, como lazarillo de su padre (y hermano) Edipo. A punto de casarse con Emón, hijo del rey de Tebas, Antígona desobedeció la orden real y fue ejecutada. En la poesía de María Malusardi,
Antígona –que es de aire y fuego- se apaga “como una luciérnaga”. La piedra y la tierra que sepultan a Antígona y la arena de la playa de "Diálogo con pescadores" forman un solo elemento en el libro, son una de esas “cintas” que pasan de una parte del libro a la otra “en el desierto del mundo quién no confunde antígona con arena?” (41) y: “antígona madre: tierra entre los dedos” o “todos sus huesos son arena”. Y también: “no soy sin la arena: suena a raspadura de viento” (29)
***¿Son Antígona y la que la escribe seres de aire y fuego que le temen al mar? ¿Es entonces imposible el diálogo con pescadores, aunque el pescador insista: “buscá debajo dentro de la arena pozos”? (19)
***Si tierra y mar son universos infranqueables, quizás la poesía sea ese pez “arqueándose en sus desesperación por formarse enaltecerse impregnar esos sitios deformidad semántica o la danza macabra de los anzuelos”.

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7.6.09

Carlos Juárez Aldazábal


Las tías

Evoco la templanza de mis tías emparejando el mantel del desayuno. Mis tías aferradas a cepillos y esponjas. Mis tías decididas a alimentar sin pausa. Y la cantata aguda de un responso por los santos difuntos. ¿Era la pesadez lo que espantaba? ¿O la muerte aludida que llegaba de lejos? Con cierta lucidez yo advertía el futuro, el claro porvenir expresado en la mosca encima del mantel y la manteca.

(inédito)
************************************************************* *******************
*********************************


Al comienzo

1

Llegamos del Perú.

Mesetas fabulosas
anunciaron el valle.

Mi padre fue guerrero,
también fue capataz,
y ahí donde lo ven,
creciendo en bronce,
sus manos aserraron
el árbol de mi cuna.

Llegamos del Perú.

Abuelo y sus caballos

ascendieron al cielo como Elías
para darle otro nombre a nuestro viento.

(¿Es que cantas, doncella de la noche,

arremetes el río con tus manos
y me lavas el alma por los ojos?
¿Alimentas mi boca con tu seno?
¿Es de leche este líquido
que me ahoga de pronto
cuando pienso en mi abuelo y sus caballos?)

Mi hermano está domando:

tiene un negro alazán

que ha comenzado a aceptar su montura.
Primero corcoveos, después trote,
luego galope fuerte como el tiempo que pasa
levantando polvillo del recuerdo.
*
**

7


¿Llegaron del Perú?

Le decían “Perú”
en su idioma zumbante,
“Perú” que significa
el país de las moscas.

De ahí vienen,
que es como venir de ningún lado.

No quedaron regiones.

Sólo las tumbas.

Sólo las tumbas.

Por ahí volverán,
nacerán como siempre.

Ellos harán un caserío nuevo.

Multiplicados arrasarán la Tierra.


Carlos Juárez Aldazábal (Salta, 1974) se ha presentado varias veces en nuestros encuentros. El 16 de junio de 2005 realizó una lectura en “Literatura Viva”, de Nadie enduela su voz como plegaria. El 18 de julio de 2008 se refirió a su último libro, El caserío, publicado por El Suri Porfiado en 2007. El 13 de junio de 2009 fue poeta invitado a nuestro ciclo "Poesía en la Casona de Colombres"

*
Invitado nuevamente al ciclo, en junio de 2009 hizo algunos comentarios respecto a su trayectoria poética. Al respecto, señaló que, con La soberbia del monje (1996), intentó encontrar una poesía diferente a la que hicieron los poetas salteños de las generaciones anteriores; un intento por crear su “Salta personal”. Con Por qué queremos ser Quevedo (1999), su segundo libro, se remontó a la infancia. Aquí, la escritura funcionó como un “breve consuelo” frente a las pérdidas, como lo manifiesta la serie titulada "Concepción paterna". En Nadie enduela su voz como plegaria (2003) intentó traducir la voz de los "otros", que, en este libro son los selk´nam (onas). Una poesía que relata un aspecto macabro de la historia argentina: los genocidios repetidos. Un libro que podría pensarse como un modelo de poesía antropológica. El encuentro con el paisaje fueguino y la persistencia de algunas temáticas (la muerte, la injusticia, la fragilidad de la vida humana) se entramaron en estos poemas. El caserío (2007) fue una especie de regreso poético al Norte, donde los terremotos se llevaron ciudades enteras, como la de Esteco, y donde todavía, en las ciudades sísmicas, se hacen rituales sincréticos para suplicar la protección divina. En la segunda parte del libro aparece la experiencia del EGP, la guerrilla comandada por Masetti en la selva de Orán: nuevamente una mirada sobre la historia y la condición humana. En la última parte de este libro, se transita hacia una poética de tono personal en la que la epopeya histórica y el mito del comienzo parecen reflejarse.

*
Aldazábal obtuvo, entre otros, el Primer Premio Regional de Poesía (NOA) de la Secretaría de Cultura de la Nación, el Primer Premio en Poesía del Segundo Concurso “Identidad, de las huellas a la palabra”, organizado por Abuelas de Plaza de Mayo, y el Primer Premio en Ensayo del Fondo Nacional de las Artes (2009). Junto a otros poetas de su generación, es responsable del proyecto editorial El Suri Porfiado y de la revista de poesía La costurerita.

“Donde la poesía rearma los restos, donde reconstruye el mundo, allí, entre una y otra orilla, entre el silencio y la palabra, allí, en ese comienzo donde la piedra es verbo... ¿Nos atreveremos a nacer? El poeta nos tiende su libro como una mano abierta…” dice Alberto Szpumberg desde la solapa de “El Caserío”. Este libro está formado por tres poemarios: “El caserío”, “Epopeya trunca” y “otros poemas”.

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19.5.09

César Bisso - El molino


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El molino

El alto girasol
almacena la bondad del aire
entre ciegas telarañas de silencio.

Con los pies en el agua
reanima la potencia dormida,
sujeta con firmeza párpados de cielo.

A puro fuego, músculo
que tensa el deseo,
la energía del vientre generoso.

Desde lo hondo de la tierra
sostiene la vida,
la despoja de cobardía y olvido.


César Bisso nació en Santa Fe en 1952 y vivió su infancia en Coronda. Desde 1984 reside en la Capital Federal, donde ejerce la profesión de sociólogo y la docencia en la Universidad de Buenos Aires. Como poeta publicó Poemas del taller (1975); La agonía del silencio (1976); El límite de los días (1986); El otro río (1990); A pesar de nosotros (1991); Contramuros (1996); Isla adentro (1999); Las trazas del agua (2005); Coronda (2006); De lluvias y regresos (2007) y Permanencia (2009). Se encuentra en pre-edición su libro de ensayo Cabeza de Medusa. Ha participado en varias antologías nacionales y extranjeras. El año pasado, seleccionó y prologó -junto a la poeta Graciela Zanini- la antología Nueve Poetas Argentinos, publicada por una editorial colombiana. Colabora en diarios y revistas nacionales y del exterior. Algunos de sus textos poéticos fueron traducidos al inglés, al francés, al italiano, al portugués y al alemán. Fue coordinador de los talleres de escritura del Rectorado de la Universidad Tecnológica Nacional. En 1998 obtuvo el Premio de Poesía “José Pedroni”.

*

César Bisso fue invitado por primera vez a Literatura Viva el 20 de julio de 2006, cuando se refirió a su libro Las trazas del agua. El 19 de julio de 2007 fue su segunda participación. El 25 de septiembre de 2007 participó por primera vez en nuestro ciclo Poesía en Recoleta. El 30 de junio de 2009 es nuestro invitado en Poesía en la Casona de Colombres.


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18.5.09

César Bisso - De lluvias y regresos





Garza mora

Serpentea el alba.
Con plumaje de luz
busca la fina porcelana
en el fondo de la laguna.

Abandona su vuelo
quien desde la orilla ignora
la armonía del cosmos fluvial
y comienza a desandar
el quebrantado rumbo del día.

Entre dos cielos,
la vida descansa en una sola pata






*
de César Bisso, del libro De lluvias y regresos (2006).

*
Dice Graciela Zanini en la contratapa:
Hay una historia personal, fragmento, pequeña piedra, parte de una ciudad, un pueblo, un país, que cuando está signada por las pérdidas, genera en la memoria una suerte de lluvia cayendo por dentro de las criaturas.
Una alternancia entre lo violento y lo manso, que devenida palabra es registro conciente. Poema. Agobio de lo roto, despojo arrastrado por un río que a todos contiene por igual (…).
Pero hay también en ese cauce de limo, el barro de la reparación. Aquello que sedimenta y sostiene la certeza: éste es el fondo, el lecho. A partir de aquí comienza a tomar cuerpo la noción de lo posible. El regreso.
Este viaje requiere entrelazar , imaginación, recursos del alma y del intelecto y, por sobre todas las cosas, una mirada sostenida en las coordenadas que indiquen el claro en el cual será posible asentar la primera palabra de reconciliación. No de olvido.
El poeta es la criatura condenada a lucidez perpetua. Aquél que levantará una atalaya en medio de lo devastado, el que asegurará una visión más completa de lo circundante. El que en plena conciencia sabrá íntimamente qué hacer para reparar, reconstruir, recomenzar. Y cantará, gritará, dirá palabras de consolación o arenga, lo que sea preciso para que todos podamos continuar (…)”
*
De lluvias y regresos
Entrevista a César Bisso. Literatura Viva 19 de julio de 2007
19 de julio de 2007:

LV: Como poeta de vasta obra que sos, me atrevo a preguntarte qué lugar ocupa de lluvias y regresos en tu obra: continuidad, contradicción, perseverancia?

CB: Todos los poetas tenemos un registro, tenemos una manera de ver la poesía. Y a veces leemos al otro poeta desde nuestro registro, y nunca lo terminamos de entender. Graciela Zanini tiene la virtud de salirse de su registro y entrar al registro del otro a desentrañar poema por poema. Creo que estamos frente a una de las personas que más degustan la poesía, así como otros pueden degustar un buen vino.
La lluvia, los regresos… continúan un camino por lo que creo que es la poesía: conocer a través de la palabra, un conocimiento que nos permite comprender, reflexionar y decir desde un lugar que uno considera diferente y que el lenguaje permite que lo sea. Respecto a mi poesía anterior, hay aquí una unidad temática, en sentido de que hay temas que obsesionan, pero uno no se obsesiona por los temas sino que los temas van llevando una búsqueda personal. Pasamos la vida tratando de llenar un agujero. Cada uno elige una forma de llenarlo. A mí se me dio por la poesía. Entonces, (por la angustia) esa búsqueda se vuelve insaciable, sobre todo cuando queremos que la palabra sea la que nos escriba. Ése es el milagro que queremos que ocurra. Quizás se trate de la “voracidad exquisita” de la que habla Graciela Zanini.
A veces sólo somos escribidores, hacemos lo que podemos. Pero no quisiera recurrir al oficio, acostumbrarme al oficio. Decir “tengo esta facultad de escribir y me dedico a esto de ahora en más”. Por eso estoy tratando de, en ese camino, encontrar siempre nuevos caminos, nuevas sendas. Por ahí pasa la contradicción: saber que nada es diferente, aunque lo digamos diferente, aunque lo digamos de la misma manera. Por ahí pasa también la obsesión de todo poeta. Hay continuidad, hay perseverancia y hay contradicción.

LV: Vos definís a De lluvias y regresos como un libro "silencioso".

CB: Es que que es un libro negado a los ruidos del mundo exterior, sólo intenta hablar para sí. El silencio es siempre compensación y reparación. Hablo del silencio como un estadio donde se encuentra el sujeto consigo mismo a través de la palabra.

LV: Entre dos cielos,/ la vida descansa en una sola pata Así termina el poema “La garza mora”. Produce una sensación de equilibrio, frágil pero intenso.

CB: El ser humano "ignora la armonía del cosmos fluvial" en su campo simbólico no se tiende al borde del curso del agua, sino que se aferra a la firmeza de la tierra. Si perdemos como seres humanos ese equilibrio en la tierra, dejamos de ser lo que somos. Yo creo que nuestra virtud como seres humanos es saber que puede encontrar equilibrio como la garza mora, apoyar una pata en tierra firme pero siempre tener esa posibilidad de despegar, de volar, de estar siempre frente a la perspectiva de ser algo diferente. Si todos copiáramos a la garza mora este mundo sería maravilloso, y nosotros seríamos un poco más sensatos.

LV: Observé en la segunda parte del libro (Los regresos) un constante homenaje a la poesía de Kavafis.

CB: Kavafis es uno de los poetas que más admiro. Así como Huidobro, es un poeta en el que se encuentra siempre un placer diferente al leerlo. El tema de la ciudad como él lo trata: “dondequiera que vayas la ciudad irá contigo”, es un lema que puede ser traspasado a otras cosas. Lo mismo pasa con la poesía, con el lenguaje. Van con nosotros. Es casi una expresión de deseo lo que digo: Qué lindo sería que la poesía nos acompañe siempre. Sencillamente Los regresos es un homenaje a mi propia reparación. Y Kavafis, como otros poetas y otros referentes de la vida, tienen que ver con esa reparación

LV: El deseo de vivir, ¿toca lo prohibido?

CB: Permanentemente. Podemos hablar de lo prohibido desde lo instituido o desde lo que queremos hacer y no nos animamos. Vivimos en ese límite. Es un límite que queremos cruzar. Creo que nos queremos transformar en senda y, mientras seamos senda, tenemos posibilidades de seguir adelante, de descubrir algo nuevo, si queremos ser límite, lo más probable es que el mundo se nos cierre en el primer intento.

LV: Vos le dedicaste un poema a Leopoldo Castilla, que se llama El dorado y me parece una verdadera arte poética, dice Bebe la pasión/ sangre a bocanadas/ y vomita en oro/ el dolor más bello

CB: Está inspirado en ese gran pez que habita mi mundo fluvial, en esa lucha bárbara entre animal y hombre. Por un lado es una respuesta a una copla que alguna escribió el Teuco acerca del dorado y por otro, intenta relacionarse con ese mundo misterioso y natural del que habla la poesía de Leopoldo Castilla.

LV: ¿Cómo es posible que un grillo nos proteja y que una sombrilla sostenga el mundo (61-56)?

CB: De la misma manera que una mariposa puede ocasionar un terremoto y una mirada acoger todas las mañanas del mundo. En la escritura poética no habita la certeza, sino la permanente sensación de duda, de incertidumbre.
- entrevista a César Bisso en LV el 19 de julio de 2007-

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11.5.09

Paulina Vinderman - Hospital de veteranos


Nació en 1944 en Buenos Aires, ciudad donde reside. Obtuvo, entre otras distinciones, el Tercer Premio Municipal Ciudad de Buenos Aires (bienio 1988-89), el Segundo Premio Municipal (98- 99), el Premio Nacional Regional de la Secretaría de Cultura de la Nación (cuatrienio 93-96), los Premios Fondo Nacional de las Artes 2002 y 2005, el Premio Letras de Oro 2002, Honorarte, a escritor destacado y El anillo del arte a mujeres notables, 2006. Ha sido incluida en numerosas antologías y traducida parcialmente al inglés, al italiano, al francés y al alemán. Sus poemas fueron, además, objeto de estudios y ensayos. Ha colaborado (con poemas, artículos y reseñas literarias) en publicaciones del país y del exterior. Colaboró con Nina Anghelidis en la traducción al castellano de " Votos por Odiseo", de la poeta griega Lulita Lliopulo y tradujo a Sylvia Plath, Michael Ondaatje, John Oliver Simon (Berkeley, USA), entre otros.
***
Publicó los siguientes libros de poesía:
Los espejos y los puentes, Buenos Aires Sur, Buenos Aires, 1978.
La otra ciudad, Botella al Mar, Buenos Aires, 1980.
La mirada de los héroes, Botella al Mar, Buenos Aires, 1982.
La balada de Cordelia, Fundación Argentina para la poesía, Buenos Aires, 1984.
Rojo junio, Literatura Americana Reunida, Buenos Aires, 1988.
Escalera de incendio, Último Reino, Buenos Aires, 1994.
Bulgaria, Libros de Alejandría, Buenos Aires, 1998.
El muelle, Alción Editora, Córdoba, 2003.
Cónsul honoraria, antología personal, Vinciguerra, Buenos Aires, 2003.
Transparencias, Antología, Arquitrave Ediciones, Bogotá (Colombia), 2005.
Hospital de veteranos, Alción, Córdoba, 2006.

El vino del atardecer, Antología, El surí porfiado, 2009.


Paulina Vinderman fue invitada por primera vez a Literatura Viva 17 de noviembre de 2005, cuando se refirió a su libro El muelle. El martes 24 de abril de 2007 fue nuestra invitada en Poesía en el Living de Recoleta. El 19 de julio de 2007 se refirió en LV a su nuevo libro Hospital de veteranos. En mayo de 2009 nos hablará de El vino del atardecer.

Poemas

1
La ventana del hospital
da a un baldío espeso de pasto y de botellas rotas
(como cicatrices de batallas).
Un sauce milagroso crece en la esquina que
da al cuartel.
Hospital de otro siglo, el dolor que me ata
a la silla despintada también es de otro siglo.
Las enfermeras corren con los orinales
por corredores hundidos y no reparan en él.
No estoy acá para curar mi vieja herida ni mi insomnio.
Soy hija, se supone que las hijas tienen salud.

En plena noche los azulejos blancos destilan
una luz primitiva. Puedo seguir un camino entre las
camas sin titubear.
Esa es mi luna, también la que imagino
sobre las botellas como un spot.
Comprendo su soledad (sin hermanos)
en medio del cielo.
Comprendo las mareas, comprendo a la locura
como un exceso de blanco.

He sido amada (no comprendida),
he sido aquel perro solitario de mi primer poema,
que atravesó la calle para ser mi amigo.

"¿Podríamos jugar mañana, cerca del sauce?"

El amanecer está en un punto muerto,
suspendido por una memoria que semeja un barco
sin mascarón de proa.

(Igual que mi vida).

2
En estos días nunca despierto del todo,
me siento en el borde del sueño
a punto de caer de bruces, y me dedico a
espiar el cuento en su final.
Hay una tormenta en la cabeza calva
sobre la almohada
y un patio desnudo en la mía.
La noche fue un pizarrón
donde escribí mi piedad más ordenada,
la más benigna.

Ojalá nevara.

El ruido de los jarros de aluminio
con el té con leche, es mi llamado en la
mañana, aclara mi mente tímida, mi
grave respiración.
El día es opulento,
lleno de manchas en el piso,
estoy atrapando el adiós:
el ojo de mi" halcón de vida",
"no por su ojo sino por su alegría"
piso la nieve que cae, en otro lugar.

3
El gato asoma por detrás de la tapia
entre los vidrios rotos.
Se eleva sobre la marejada de la memoria,
girando en el oscuro verano, cortando
los tallos que me sujetan a la tierra.
Sé que mi tibieza no le es suficiente, hay
demasiado miedo en nuestros pelajes revueltos.
Y en nuestro esfuerzo por vivir, no
queda tiempo para lunaciones.
Sólo una mirada celebratoria, un enlace
sin traducción bajo una luz perfecta.
Los vidrios parecen hierbas a la distancia
y el raído saco de hilo que me cubre,
azúcar sucia.
Nos iremos de inmediato a nuestros asuntos
por detrás de la vida,
como si ella fuera la tapia, o un telón suntuoso
(tierra de nadie entre bastidores).


de Hospital de veteranos, Alción, Córdoba, 2006

***********

*** Pisadas sobre vidrios y Hospital de Veteranos, son dos poemarios unidos en un mismo libro que tomó el libro del segundo. Pisadas sobre vidrios está construido a través de viajes exploratorios del dolor: “El tarareo del mar llega hasta mi hamaca / y el salitre hasta la máscara / de mi pobre memoria.” Y también: “Hoy vino la muerte. Desandamos juntas / el sendero hasta el cruce. / Es turbia y neutral, como el río, / como mi tazón de aluminio, como mi corazón / que es todo río.” Hospital de Veteranos describe una experiencia centrada en las figuras de la pérdida y el padre. Dice: “Heredé tus huesos y tu testadurez, / pero no tu miedo: ese foso en el cual hemos / nadado como perros sin dueño toda una vida. / (…) / …sé que te irás pronto, llevándote el foso, / el hermano que no tuve, —el secreto— donde / construí a tientas, a pinceladas de acuarela, mi valor.”; “Soy el guardián de mi padre, el guardián / del lenguaje, títulos nobiliarios sacudidos / por el temporal.”
***
Hospital de veteranos – dicen en El Aleph- “es una potente obra en la que abundan delicadeza y audacia para trabajar sobre las pérdidas y la desazón (…) invita a creer en el dolor como catarsis creativa, ya desde el epígrafe de W.H. Auden que abre una de las partes del libro se nos advierte: “Believe your pain” (Creé en tu dolor).

***
Escribe Paulina: “Soy una cámara disfrazada de mujer, / lo he olvidado todo menos este desvelo. / Me reduzco unos centímetros hacia la noche / y en mi diminuta habitación / me convierto en una tierra que sueña.” Hospital de veteranos intenta establecer una pausa en el tiempo en un viaje por lo deshabitado, por el dolor y la desazón de la pérdida, que es un constante movimiento hacia la luz: “Sé predecir la herida, / pero nada puedo hacer salvo escapar.”
***
Dijo Jorge Ariel Madrazo en La Nación: “profundiza la melancolía y ahonda una mirada que consuma una hazaña doble: la de acariciar con minuciosa delectación cosas y seres de la llamada "realidad exterior" y recordarnos, al mismo tiempo, que para el poeta toda realidad es subjetiva, que el poema inventa un mundo paralelo al de afuera, no lo copia. Más sabia aún en su decir, y en su no-decir, la poeta susurra en este nuevo libro: "Los sueños no se siguen si no es hasta el final, me dije,/ los ríos no se siguen si no es hasta el final./ Y el viento se encerró en un cesto para que nada/ salvo yo misma, pudiera moverse en la amarilla opacidad...". La primera sección del poemario se titula significativamente "Pisadas sobre el vidrio": cautela y fragilidad reunidas, bajo un acápite de Michael Ondaatje que exalta las virtudes de esa ausencia recogida en el cuenco de las manos como si fuera agua; ausencia que es paradójico sostén de quien enfrenta el desierto. Vinderman retoma personajes en Hospital de veteranos, poema a poema, como si fueran hitos de una saga o viaje.” (…) "Guardiana de la palabra de la ley que alberga el sacrificio, la poeta hilvana imágenes austeras y entrañables para mentar la disolución, la rutina del dolor.”

**
Entrevista a Paulina Vindeman sobre
"Hospital de veteranos"
--- por Lidia Rocha

PV: Hospital de veteranos está dividido en dos partes pero es un solo libro. La primera parte se llama Pisadas sobre el vidrio; la segunda, Hospital de veteranos. Las dos partes están unidas por un hilo, no tan invisible, y comparten una cita, un epígrafe de John Milton: “Mira hacia casa, ángel, ahora, y fúndete con la compasión”. Pisadas sobre el vidrio es una serie de postales imposibles, una especie de viajes –idas y vueltas- también imaginarios, no sólo reales. Y, en el fondo, Hospital de veteranos, es una fábula que tuve que crear para poder soportar la realidad, que es lo que suele suceder cuando escribimos. Inventé un hospital de veteranos, y coloqué allí a mi padre como un veterano de guerra. Lo demás fue escrito “en caliente”, por única vez en mi vida.

LR: ¿Cuántos corazones tiene Paulina Vinderman? En el libro se mencionan varios, por ejemplo, en el poema 1 de “Pisadas sobre el vidrio” hablás de un “corazón de viaje” el que comparás con “un alfiletero de franela roja”, que permanece inmutable (soporta pinchazos y pinchazos, y pinchazos…). En ese mismo poema aparece otro corazón: es el corazón vasija, que mide la compasión (p. 11). En el 3 ya se agranda el corazón: “es como el río” (turbio y neutral). Usás la misma metáfora del río (turbio y neutral) para referiste a la muerte, al río y a tu corazón, como si todos fuesen parte de una misma fuerza.

PV: Todos somos muchos corazones, creo. Somos muchos en uno. Somos muchos mundos en uno. El corazón de viaje es un corazón fuerte, un corazón que soporta todo: hambre, sed. He hecho muchos viajes de aventura, de verdad, desde los 20 años. Recorrí toda América del Sur en auto, en camión, en trenes, dormí en plazas. En fin, éste es el corazón fuerte… o la mujer fuerte. Después está la mujer absolutamente frágil que pisa sobre vidrios y se atreve a pisar sobre vidrio, porque en el fondo también es arriesgada. Y la que escribe, al que está distanciada y mira todos esos corazones. Y trata de manejarlos. Y trata de fabular con ellos. La que escribe es una voz en off, no soy yo exactamente.

LR: Nos confesaste que has viajado. Tenía mis sospechas al respecto. Me preguntaba: ¿se trata de viajes reales o imaginarios? Tantos muelles, tantos hoteles. Se confunde el viaje de le lectura, el viaje de la escritura, el viaje real. Se confunden la realidad y el ensueño. Decís: “abro las puertas imaginarias de la ciudad desconocida” (p.16) “ningún mar será más extenso que mi imaginación” (p.21) “Emily, que nunca vio el océano /salvo en la navegación de su alma”. De estos viajes por la literatura, tomás algunos souvenirs y los esparcís por tu obra entrecomillados. Y después tenés la gentileza, hacia el lector, de aclarar el origen de esas voces. De todas esas citas me interesó especialmente una de Álvaro Mutis que vos nombrás como “los elementos del desastre”. Y aparece la contraposición entre “desastre” y “detalle”. Hemos visto estos temas en poetas como Leonor García Hernando. ¿Hay para vos ese contraste entre caos y dolor, por un lado y un apaciguamiento hecho por las pequeñas y bellas cosas? Decís: “el orden del mundo es un esmeril”
[1] (p.15), “Soy un árbol clásico” (p.21) “escribí mi piedad más ordenada”, la más benigna (p.41) Quizás además de un filosofía de vida, me preguntaba, hay aquí una poética, porque (p.21) “el árbol clásico” es el orden la forma que hace que del incendio de la poesía pueda retenerse su iluminación pero no su daño, para no poner en peligro a los bosques cercanos.

PV: No hago intertexto. Son citas. No separo la poesía del arte, tampoco la separo de la literatura. Es un linternita alumbrando en oscuridad. Son interrogantes sobre más interrogantes. La única belleza que podemos encontrar es la del lenguaje, porque somos lenguaje. Y nos hacemos más humanos cuando más profundamente penetramos en el lenguaje. Creo que el poeta tiene que estar atenta a la “voz del lenguaje”, lo que se llamaba antiguamente inspiración o Musa. Lo que intentamos en el poema no es solamente encontrar una “verdad” sino acercarnos, reflexionar, volver a preguntar. Y en este camino hay contradicciones. Y se funden, como en la vida. Arte y vida no están separados tampoco. Me gusta fundir todo, por eso mis viajes parecen por momentos imaginarios, algunos lo son, algunos detalles lo son, me gusta mucho el juego de la imaginación, porque sino haría crónica. Y es otra historia. A lo mejor alguna vez lo hago. Me gusta la fusión, me gusta el collage, me gusta cómo se unen en la poesía y en la vida la maravilla y la miseria, el desastre y el orden, el caos y el orden, la flor al lado del charco lleno de aceite, la chatarra y el amor, las despedidas y las llegadas, todo se une, todo confluye y, en mi caso, todo va a parar al poema.

LR: La última reflexión. En realidad, lo que estoy haciendo no son preguntas sino pequeñas reflexiones. Así como el corazón es un alfiletero, un cuenco, un río… El hospital es una cárcel (Foucault) donde “miedo” es un idioma. Sin embargo, la voz poética dice, al ingresar a la “celda”: “la búsqueda del tesoro empieza aquí”, ¿de qué se trata este desafío lúdico? ¿Esta manera de plantarse frente a la adversidad? Decís también que te has vuelto salvaje como tu sombra y que nunca fuiste “un país guarnecido”. El miedo no sólo es un lenguaje, es un foso, sin embargo vos decís que de un miedo construiste un coraje (p. 49).

PV: Es una hermosa lectura la tuya, ¿qué más puedo agregar? Lo lúdico siempre está. Y, como dijo Inés Manzano, los juegos infantiles. La que escribe, la persona que escribe, ya no creo que género tenga, es una niñito, un niñito, de ocho años, que es la edad que tenía cuando comencé a escribir cuentos y no sabía que me iba a dedicar a la poesía después. Recupero la infancia cuando escribo. Creo que la poesía es un juego mayor, que el arte es un juego mayor. Y entonces puedo jugar aun cuando entre a un terreno tan desolador como un hospital, porque la vida es eso, porque aunque hable de la muerte hablo de la vida. Y están juntas, son inseparables.
***
[1] Hablando de esmeriles y precias preciosas… las piedras te atraen mucho Vine (a esta ciudad) “porque es de piedra muy antigua/ y sólo las piedras antiguas saben cantar” (p.24) “las piedritas del fondo (del río de la vida) son lo que importa (…) bellas piedras (p. 28)

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10.5.09

Paulina Vinderman - El muelle


La competencia de los puertos
por Lidia Rocha

El Muelle, de Paulina Vinderman fue editado por Alción editora en 2003 y tiene tres partes: El muelle, El pacto (vivir para contarlo), El vino del atardecer.

*** La escritura es proyecto: “un sueño para seguir”. El hilo (trama) de la que será la novela es “un río para seguir, de orillas monótonas”. La escritura se indica en futuro: de algo comenzará, la escritora hará “pequeñas anotaciones en el borde las hojas” (donde ya estaría escrita la novela) y –en esos pequeños bordes- la vida interfiere, (“la epopeya privada”). Interfieren la vida, la poesía, con su lenguaje diferente, que persigue un fin propio? ¿o son esas interferencias las que dan vida al texto, en tanto la vida no actúa desde el exterior sino desde el interior?
La escritora, en fin, quiere ser exhaustiva, planea no tanto los contenidos como los huecos: “los silencios, la inconstancia, la vaguedad”, los espacios para la lectura del otro, para que emerja también la palabra propia.
***El arte –dice- “distorsiona la realidad” por eso emociona. Subrayar esa distorsión un escenario árido “en el atardecer del pueblo más opaco y menos elocuente”. En ese “topos” se produce el encuentro con el “personaje” (¿o con la voz narradora? ¿o con el héroe como “aquello de lo que se va a tratar”?), el que está “todavía huraño, todavía presuntuoso”
***El primer poema es una especie de “arte de la escritura”: ¿cómo escribir? Desde el poema 8 se perfila una poética. Allí reconoce ese poder de la palabra (de todos) que pasa a formar parte de cada persona a través de la memoria. El artista crea (y se crea) en la obra que surge de ese mar: “es por ella que puedo renacer / (como las mareas, como los hongos después de la lluvia”. Para eso es preciso que la memoria “arda” por la pasión de la palabra pero también porque hay que incendiar para sembrar. De esa memoria ardiente surge el río del lenguaje propio sobre el que la poeta se desliza “con precisión y dulzura”, no como en un barco sino como en un “trineo”. Por eso elige contar, aunque –inevitablemente- otra voces la impregnen o por eso: “El vestido bordado, el gallo que entró en la habitación, / la noche de su boca, el charco de luz sobre el cual se detuvo sin cantar”. Así el poema es una isla propia “donde todos los puertos / compiten por la realidad.” Por esa realidad –el arte- que, al distorsionar, da vida.


*

Notas sobre El Muelle

por Ana María Lojo

“La voz solitaria escapa del coro y se abraza a la perdida.
Deja atrás veranos de pesadilla con una única ventana
para respirar.
Una ventana que da a una pared sucia y más ventanas,
Donde se refugian en silencio los perdedores del mundo.

El nombre de mi enfermedad es también el de mi isla:
(furiosa frágil)
un corazón dilatado donde todos los puertos
compiten por la realidad
------------------------(Poema VIII)


***Una imagen inspira (una ciudad, el hombre de la pipa, un buzón, una mujer) y arrastra en un viaje a lo imaginario, y un par de estrofas más adelante la imagen inicial retornan y tiene una historia. Esta escritura es un deslizarse por un río.
¿Qué es su árbol? ¿esa otra mujer? ¿una amiga de la adolescencia? ¿alguien que la refleja? ¿y la ciudad custodiada por leones/donde los leones lloran? ¿hay un exilio donde “las ausencias brillan como diamantes en el aire sucio” (Pizarnik)?
Una mujer que busca escribir una novela. En la gente y paisajes del mundo que la rodean, busca una historia, un personaje, un lugar. La escritura aparece muchas veces como un cruce: de “un puente”, “un río”, o como un viaje, o un escaparse por la ventana y a la vez recuperar su historia, “el relato perdido, “como si la memoria recortara en papel glacé / las indecisiones, la epopeya privada". Empezar a escribir la novela es comparable a una vuelta a la infancia y al reencuentro con un amante, es juego y es pasión (poema XVI)
***La escritura como transforma la realidad o crea otra realidad. “Y escribir es despojarme página por página / de un nombre anotado demasiada vida”, un “remedio”. Su enfermedad es tratar de llegar a la realidad y la escritura es su remedio: “El nombre de mi enfermedad es también el de mi isla… (p.24).
***El contar asociado a la noche, a la luna, al sueño, como si la noche le diera a la realidad un toque mágico que le permite poetizarla. Y la escritura se va convirtiendo en una búsqueda cada vez más íntima dentro del propio ser, vertiginosa.
***¿Por la idea de la escritura como un viaje? abundan los lugares: pueblos, ciudades, la naturaleza. El paso de las estaciones marca el tiempo, que siempre se inicia en otoño.
***Imágenes de la infancia, de la pintura.
***En los últimos poemas se regresa de un viaje, se sobrevive, hay un despojarse, un amor de una noche. Y las figuras antagónicas: el terciopelo y la desnudez, la madre y la escritura. Dificultad de escribir a quién se opuso a sus palabras, a quien se excluía de su mundo.
***El arte definido como un intento de alcanzar la eternidad.


*

Algunas impresiones sobre El muelle
por
Gabriela Kriscautzky

***Esta poesía quiere contar algo. Por eso promete una novela. ¿Necesaria?
Cuenta en clave, prefiere la palabra poética, pero hay un elemento narrativo claro en el ritmo de la frase, en la sintaxis.
***Parece que quiere narrar, como en los romances. Aparecen algunos personajes de los que se podría contar algo (“hay un hombre en el fondo fumando en pipa/ El hombre de la pipa ordena sus cosas para partir/ ¿Debo averiguar su historia o inventarla?”).
***Los muelles prometen cuentos de viajeros. Me parece que se escribe para viajar, y en el viaje develar misterios que pueden darse a conocer sólo a través de la poesía (“Mojo la pluma en el tintero... Así después caminaré pueblos/ casi ocultos por la melancolía del sábado”). (“¿Por qué la oscuridad de las frases es pantano/ y al mismo tiempo remedio?/ Hemos perdido la única historia que contar.../ y lo perdido tiene forma de viaje empecinado.”)
***También se cuenta el destino de poeta del yo. El poema VIII es casi un relato de ese destino. El de dar historias, no pedirlas, el de deslizarse por las palabras.

*
Sobre El muelle de Paulina Vinderman
Por Isabel Vasallo


No puedo darte más que un poema, antes de la lluvia,
antes que la lluvia borre las pintadas que te escribí
contra las autopistas.

------------Poema XVIII


***Desde la primera vez que empecé a recorrer los poemas que forman El muelle de un modo entre errático y muy preciso (vagar por los versos, a veces dando saltos, hasta que el demonio de la precisión se planta y pregunta “¿hasta cuándo?”), tuve la impresión (nada impresionista) de que ese mundo que se dibujaba allí no me era ajeno; que había una familiaridad entre ese mundo y yo; pero no yo como subjetividad irreductible, sino yo como un yo comunicable, un yo entre otros yoes, siempre que se trate de un yo para quien la poesía es, por lo menos, un hacer entrañable: esto es, íntimo y apropiable, y en tanto apropiable, extenso, generoso, abierto hacia el otro en lo que el otro quiera tomar de esa “intimidad”.
***Tres cuestiones me tocaron muy de cerca y, como sin pensarlas, irrumpieron en mi primera lectura y se consolidaron como existentes en las siguientes: la poesía asociada a la memoria (“La memoria acabará conmigo”, sigue diciendo la pared./ “Pero es por ella que puedo renacer” – VIII-); la poesía como alternativa frente a la escritura novelesca (“Cuando el otoño llegue va a empezar la novela”, dice – I -, leitmotiv que se repite a lo largo del ciclo de poemas); la poesía como hacer “a pesar de”, como un hacer que se despliega mientras suceden la pérdida y hasta la catástrofe (Hemos perdido, y lo perdido tiene forma de viaje empecinado…).
***Creo que he leído el poemario buscando reencontrar una y otra vez este apelar a la poesía como un modo de atestiguar, en última instancia, la existencia pese a y más allá de la destrucción, lo corroído por el devenir, cuyo espacio de manifestación seguro es “la ciudad”(poemas II, III, IX, XII…). Pero no se trata sólo de un mundo exterior viciado por la incomunicación, la repetición y la suciedad como materialización de lo estanco, de lo pantanoso, de lo inmóvil; también hay un devenir de lo íntimo, de la subjetividad, que tiene un costado intolerable (Golpeo y pregunto por la vida, como siempre. / Le pregunto: ¿Es eso todo? – VIII-. O: “…Pasión (…) animalito perdido…”-IX-).
***Hay un poema, el III, por el que junto con algunos otros siento predilección. Predilección por el placer y el desgarro que produce el leerlo, pero también porque me parece que encierra algunas claves de El muelle (otros son, en este sentido, el VII y el VIII). Y cuando hablo de claves no me refiero a claves preestablecidas por la autora para que el lector, a la manera de un lector modelo, las tome fatalmente como principio de interpretación del ciclo de poemas; me refiero al hecho de que, por algún motivo, se avanza en la lectura del poemario y se vuelve a algunos versos de este “poema clave”. Por un lado, aparece el “mandato poético” de escribir El muelle: “En este pequeño sitio debo construir algo que se anude, / como un puerto a la ciudad”, dice. Y creo que el muelle también es algo que “se anuda”, es algo que está entre un lugar fijo y un lugar móvil, entre la tierra firme, lugar de pertenencia material, concreta, y el agua, como lugar por donde se sale de viaje, por donde se sale al mundo, por donde se sale de sí. Y agrega: “Y digo puerto como digo abrigo, como digo existencia, / erguida sobre la memoria, orgullosa / como la pintada sobre la pared de la fábrica.” Me pregunto si la poesía no es “abrigo”, “existencia” y si no se yergue sobre la memoria, etcétera. Abrigo no como amparo, como lugar de regresión, sino como lugar de pertenencia, pero tan despojado como la existencia misma; lugar que abriga una existencia por definición a la intemperie. Y, para terminar con la explicación de esta mi preferencia y para enfatizar mi idea de que este poema es fuertemente representativo de la poética de la autora textual, “¿Qué es escribir sino modificar la respiración / de las ciudades?” Respiración como existencia, como formas de la existencia; escribir poesía como hacer ajeno a la gratuidad, hacer que “De tanto decir agua saciará su sed”.
***Metafórica y también literalmente, la poesía se iguala al graffiti, se hermana con él. Con la pintada sobre la pared de la fábrica: “El zorro se comió a la fábula”, me grita la pared (III) o “La memoria acabará conmigo”, sigue diciendo la pared./ Pero es por ella que puedo renacer”.

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14.4.09

María Rosa Mó

Sus manos tocan con suavidad
el tallo donde estoy
anclada roza uno a uno
los pétalos que sostienen
toma mi olor como un regalo.

*
Quiero darte de comer
preparar con sal con agua con tomillo
lo que sabe a mi cuerpo
Brindar con una cucharada de sopa
esto de tenerte
Volverme hogaza
partirme en dos
regar con vino el olor que nos consuma
fundir mi cintura en una olla
Que un chasquido de fuego
ilumine esta ofrenda.


*

Llega la palabra
desde el papel
cae
pechos como estacas
se yerguen
dejo correr eso que fluye
me voy en jugos, silencio
en lo dicho y
no
Un cuerpo reclama en la distancia
señal que funde la tarde
Curvas ofrecidas como manzana
Soy el centro
jugo y semilla
La palabra
cae.


--- de Eso que fluye

*



El vestido se pliega y despliega. Lo blanco envuelve. Es tan pequeño el ojal donde atraviesan sus humores. Religión de una métrica implacable tras el hilván para cerrar la hilera de ojales. Ojitos que la miran llorar de tanto en tanto.
*
Piecito de metal recorre engarza el pespunte. Arriba, abajo. Pie de niña se detiene y duda. Renquea en su universo de raso. Como una bailarina talón y punta. Forma ciudades. El mundo se despliega. Blanco. Es de plata y brilla en la noche. Hacia atrás, descose el día. Por el mismo camino. Punta y talón. El recorrido se repite. Siempre en el mismo sitio.
*
Oscilan los ojos tic tac. Las manos tensan. La tela corre bajo el hilo, aguja aprieta, cabalgadura que no cesa el galope quiere escapar la tela siente que puede ir más allá. La mujer sostiene ojos que oscilan tic tac. La lámpara fija. Hay que forzar la vista y el destino. Ella tensa. Lo suficiente.
*
Una vez vio a su madre llorar. En la cocina se cuecen habas. El padre dice basta voy murió mi madre, no podés venir dejar las hijas el campo lo que queda. Tengo que ir y duele el alma. Ella llora. El delantal en los ojos. La niña, tiesa, detrás de la puerta.
*
Murió la abuela y en el pecho un dolor escarba. No es por ella. Mi padre ha llorado. Nunca llora mi padre. La muerte pasó cerca. Atravesó los ojos de mi madre. Una mujer de la familia ha muerto. He dejado de ser inmortal.
*
La escarcha es un río. Puedo cruzar, me hielo. Los pies tiñen el cansancio del andar. El ojo del vecino atenta. Salgo con el pan bajo el brazo a juntar escarcha, gotas para el vestido de una novia. El vestido respira amanecer.

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De Alba

*

María Rosa Mó nació en el 9 de julio de 1960 en Buenos Aires, Argentina. Participó en 1997 de la antología Entre la utopía y el compromiso de editorial Catálogos. Ha publicado literatura infantil: La regadera del sol, La escalera de Pascual , Los pájaros de Joaquín, La gata y la luna y Las manos en la masa y Perlas de bruja, premio Alija (Asociación del Libro Infantil y Juvenil, Argentina, 2008). Julieta en sueños en Kalandraka, fue musicalizado por la Sinfónica de Galicia y presentado en el Palacio de la Opera de La Coruña. Es directora de Ediciones del Cronopio Azul, editorial que en el rubro infantil fue avalada por importantes premios nacionales e internacionales. Ha coordinado los ciclos Poesía en el Tuñón en 2004 y Poesía y Música en la Biblioteca Nacional en 2006.

Publicó los libros de poesía:

* Tristes historias resucitadas
* Blusera del alma,
* Ardores en puntillas,
* El guerrero,
* Alba,
* Eso que fluye


Publicó también arte erótico con dibujos de Nora Patrich. Junto a esta artista plástica también ha editado el libro de psotales eróticas Sexo, Feng Shui y Horóscopo chino, de Postales Eróticas.
*


María Rosa Mó fue invitada por primera vez a nuestro ciclo Poesía en Recoleta el 25 de septiembre de 2007. Es invitada a Poesía en la Casona de Colombres el 18 de abril de 2009.
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Entrevista a María Rosa Mó en la casona de Colombres, abril 2009
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Tus poemarios ya suman seis (si contamos Blusera del alma, que es una plaqueta), ¿podría señalarnos que línes en común y que diferencias hay entre ellos?
La línea en común creo que es el reconocimiento y consolidación de una voz. En el primer libro los poemas transitan en forma independiente, salvo el de apertura y cierre. A partir del segundo comienza a aparecer un relato. En Ardores en puntillas, en esa parte precisamente, se desarrolla el crecimiento de una niña, es todo un universo femenino. Luego se atraviesa por Cruces y desemboca en Caballos, masculino, relato padre-caballo. El guerrero completa una historia: el personaje desde que nace hasta que muere, donde interactúan la madre, la joven, los hombres y la búsqueda eterna del padre. Alba ya se presenta en forma de prosa. Es el relato de una mujer que cose un vestido de novia. Todo lo que le sucede desde que lo comienza hasta que lo termina. Eso que fluye es un trabajo diferente. Son poemas eróticos que confluyeron con la obra de la artista plástica Nora Patrich.
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Me interesó mucho el relato acerca de la "composición" del libro que hiciste: colocar los poemas en el piso, ver qué sobra, qué falta, ir armando. Pero ¿cómo llegaste hasta ahí?, es decir, ¿qué de la composición desde el comienzo?
El comienzo es sólo un dolor en el pecho. Nunca sé cuál es el tema hasta él me toma. Ahí tomo la rienda pero galopo hacia dónde el texto me lleva. Tenso cuando hace falta, oriento. Descubro a veces que el camino que quería elegir era equivocado y me sorprendo de lo que me dice el propio texto. Por ejemplo la aparición de Los hombres en El guerrero. Tiene que ver con esa búsqueda intensa del padre. Realmente me sorprendí de esa irrupción pero era parte de una trama que se forma sola si uno es capaz de escucharse. En cuanto al armado, tengo que colocar los poemas en el suelo. Observar. Allí en el medio voy encontrando los hilos que los unen. Tal vez por temática, por palabras. Siempre hay uno central y de allí, generalmente el libro se abre en abanico.
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Mientras Julia Magistratti nos decía que "concedemos" tiempo a la prosa cuando el poema no se nos ocurre (el poema como máxima aspiración) vos te quejabas de que, con Alba, "otra vez habías escrito un libro de poesía", cuando lo que habías querido era una novela. ¿Cuáles serían la diferencia entre un género y otro, en tu obra?
En lo narrativo hay mayor desarrollo de las acciones. En los poemas es concentración de sentido. En este momento estoy transitando un borde entre prosa y poesía donde es difícil decidir cuál es el género. El último trabajo, por ejemplo, en diversas editoriales lo catalogaron como novela. El límite es impreciso.
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¿Cómo influyen tus trabajos de editora, presentadora de libros y de escritora de cuentos infantiles en tu obra poética?
El trabajo editorial y conducir ciclos de poesía me lleva a profundizar la obra de los autores. En ambos casos leo la obra en su totalidad. En cuanto a lo infantil, no diferencio el compromiso con la palabra en ningún género que transito.

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15.3.09

Blanca Varela y Antonio Gamoneda


Mediodía
*
*** A José María Arguedas
*
Todo está preparado para el sacrificio.
La res muge en el templo de adobe.
Lágrima dura y roja,
canchales de fuego,
silencio y fuerte olor a girasol,
de gallos coronados.
*
Ni una hoja caerá,
sólo la especie cae,
y el fruto cae envenenado por el aire.
*
No hay centro,
son flores terribles
todos estos rostros clavados en la piedra,
astros revueltos, sin voluntad.
*
Ni una hora de paz en este inmenso día.
La luz crudelísima devora su ración.
*
El mar está lejano y solo,
la tierra impura y vasta.
*
----------- de Blanca Varela
*
*
Es cierto: no has tenido una hora de paz en este inmenso día. Envidias la serenidad de las reses destinadas a los cuchillos industriales. Es temible la luz, mas no cierres los ojos: las serpientes pasarían suavente sobre tu corazón y las hormigas entrarían en tus llagas.
*
--- del epílogo de Antonio Gamoneda
*
*
Vals del Ángelus
*
Ve lo que has hecho de mí, la santa más pobre del museo, la de la última sala, junto a las letrinas, la de la herida negra como un ojo bajo el seno izquierdo.
Ve lo que has hecho de mí, la madre que devora sus crías, la que se traga sus lágrimas y engorda, la que debe abortar en cada luna, la que sangra todos los días del año.
Así te he visto, vertiendo plomo derretido en las orejas inocentes, castrando bueyes, arrastrando tu azucena, tu inmaculado miembro, en la sangre de los mataderos. Disfrazado de mago o proxeneta en la plaza de la Bastilla —Jules te llamabas ese día y tus besos hedían a fósforo y cebolla. De general en Bolivia, de tanquista en Vietnam, de eunuco en la puerta de los burdeles de la plaza México.
Formidable pelele frente al tablero de control; grand chef de la desgracia revolviendo catástrofes en la inmensa marmita celeste.
Ve lo que has hecho de mí.
Aquí estoy por tu mano en esta ineludible cámara de tortura, guiándome con sangre y con gemidos, ciega por obra y gracia de tu divina baba.
Mira mi piel de santa envejecida al paso de tu aliento, mira el tambor estéril de mi vientre que sólo conoce el ritmo de la angustia, el golpe sordo de tu vientre que hace silbar al prisionero, al feto, a la mentira.
Escucha las trompetas de tu reino. Noé naufraga cada mañana, todo mar es terrible, todo sol es de hielo, todo cielo es de piedra.
¿Qué más quieres de mí?
Quieres que ciega, irremediablemente a oscuras deje de ser el alacrán en su nido, la tortuga desollada, el árbol bajo el hacha, la serpiente sin piel, el que vende a su madre con el primer vagido, el que sólo es espalda y jamás frente el que siempre tropieza, el que nace de rodillas, el viperino, el potroso, el que enterró sus piernas y está vivo, el dueño de la otra mejilla, el que no sabe amar como a si mismo porque siempre está solo. Ve lo que has hecho de mí. Predestinado estiércol, cieno de ojos vaciados.
Tu imagen en el espejo de la feria me habla de una terrible semejanza.
**
----------- de Blanca Varela
*
¿Alguien besa tu herida negra? ¿Sufres todos los días? Te lo pido: sobre el furor de las llagas húmedas pon una lengua silenciosa. ¿Piensas en pájaros que se suicidan al amanecer y luego viajas de lo visible a lo invisible? No; no te vayas aún, préstame algo: tus zapatos, tus hernias, tus alondras, silba en mi corazón, pon una sílaba sobre esta temible semejanza.
*
--- del epílogo de Antonio Gamoneda
*
*
En 2001 Galaxia Gutemberg / Círculo de lectores publicó la obra completa de la poeta peruana Blanca Varela, bajo el título Donde todo termina abre las alas, con prólogo de Adolfo Castañón y epílogo de Antonio Gamoneda. De allí son estos poemas que nos aportó Claudio Archubi.

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14.3.09

Julia Magistratti

Joan Miró : Libélula de alas
*
*
Ella
*
María Julia Magistratti
nació en Azul, provincia de Buenos Aires, en 1976. Es poeta, licenciada en Ciencias de la comunicación, Coordinadora Institucional del Sistema Nacional de Bibliotecas Populares de Argentina y subdirectora de la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares (CONABIP). Con Alasitas (ediciones Honorarte, Buenos Aires, 2004), su primer libro, ganó el primer premio Concurso Internacional Letras de Oro 2003, ante un jurado integrado por Angélica Gorodischer, J. Giannuzzi, Paulina Vinderman. Esto le valió su edición por la editorial Honorarte, que lo publicó en 2004. Su segundo libro Ea (ediciones El Mono Armado, Buenos Aires, 2007) fue publicado en 2007, con el apoyo del Fondo de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
**
Los poemas*
**
Del sueño y la vigilia

El cielo ha bajado al árbol
del árbol baja la niña
y la desilusión de las hamacas
le baja en el lugar del ala

Todas las noches
volvemos a la ley del niño,
violamos la gravedad
en la gravedad del sueño
luego retornamos:

el lugar del ala
es el lugar de la cruz


La hija barre

La muerta sabe que a esa hora
no tendrá lugar,
por eso deja
que su hija barra la casa

que sepa que ella anda por ahó
doliéndole al espacio.

El polvo desaparece del ojo
el viento en otro lado.

Mental,
la muerta no ensucia.

***

Crudo
***
Peló la fruta
“como los hijos
tuvieran un futuro”, pensó
de leche el futuro.
***
El diente que hurga
el durazno, la noche del diente,
y la cadera
que en mitad de la tarde
es clavo
donde colgar la naturaleza.
***
Abre canales para la fruta
el cuerpo
todo milagroso.
***
“Como los hijos
tuvieran constancia”
El cuerpo nutrido
escupe su carozo”

------ de Alasitas.

***

III

Ella desea en la miniatura
su carga del Ekeko,
imán al futuro,
trampa a la fortuna
que siempre hace memoria

espiguita de cobre
calderito de plomo
mandolina, guitarra,
mascarita de latón

Alasitas son los sueños
y la suerte
es de yeso.
*
---- de Alasitas
********************
33
*
Lenta de venir
del patio con las sábanas secas,
la toalla enredada en el cuello
y esa manera de llamarme
sin manos, con la cara,
me obliga
a deberle las llaves de mi casa,
el botón de la camisa, la fruta sin límites.
*
Porque siempre es de día en los recuerdos
tendré que llamar a mi abuela
para que se haga la noche;
ahora que ella está jugando
con sus plantas blancas
en un universo amarillo.
*
----de Ea
****

28

“Si era perfecto, tenía que tener
mandarinas, y algo negro,
aunque pareciera blanco,
y un sonido como de adentro del agua”**

Ella miraba por el pecho
de la vieja
su borde en el aire,
y en el aire, los ángulos
de la flor, el salto de la rana,
su arder verde en la casa
y la casa que siempre se iba
en los días de lluvia
***

La vieja se hundió en sus sangres
para salir del aire;
***
olor al tiempo tenían sus collares
cuando se los entregaron.
***
“Si era perfecto, tenía que
tener carozo, algo blando
aunque pareciera corazón
y sentir el calor de lo que
está sin nacer”

------ de Ea***

12

“Total, morir aquí
y resucitar en París”
decía mi abuela que decía su padre,
“donde están las mujeres
más hermosas del mundo”.
***
Que siguen menstruando
aún muertas,
***
cuando sus cuerpos
sólo son perfumes,
aires
en el aire de París.
***
Mientras mi bisabuelo resucita,
y mi madre me trae viajando en pájaros,
mi abuela nos va abriendo las puertas:
a la madre, de la hija que viene;
y a la niña, de su bisabuelo;
y se duerme
recordando llaves.
***

------ de Ea
******

Los comentarios

*
Dijo Paulina Vinderman en la solapa de Alasitas: "Magistratti mira al mundo y nos los devuelve como un guante del revés. Poemas que aúnan fuerza y delicadez: precisión, escalofrío y sabiduría. Poemas que escarban en lo cotidiano de su historia y en lo cotidiano de otra cultura y nos incluyen en la aventura y las profundidades de exploración. El claroscuro de la vida - su prodigio y su dolor - se desliza por esta poesía que cuelga las alasitas (no solo ofrendas el Ekeko sino verdaderos "sueños") de las ramas de la escritura, para habitar la memoria, la casa de lo esencial, el perfume de la belleza."
*
Dijo Inés Manzano: "Porque canta, como al pasar, palabras que viven de lo escondido y nos instalan en un sueño como vigilia del volar. Río subterráneo, como versos, la vida hace grandes cosas sin hacer ruido. Basta que su orilla nos toque, para que aparezca lo que amamos, transfigurado en el poema. Entonces, del costado, criamos a los muertos que respiraron antes. El cuerpo es un vidrio esmerilado donde intuimos la sombra que hace el alma. Y de repente, los ríos son de leche y el porvenir es lo que fuimos. De allí nace esta poesía, donde la delicia es un sigilo al interior de cada cosa, cuya dimensión se mide a tientas. Es ahí cuando las abuelas ejercen el crepúsculo y reparten los domingos que sacan del bolsillo, o amores como frutos, que son piadosos, porque dibujan el signo de nuestras preguntas, aunque no haya bebida que las sacie. Ahora, el poema es un peligro que cae a nuestros pies, hacia el espacio donde la madre observa, y el padre y el abuelo ceden a la obstinación del tiempo para que ella, la muchacha, los escriba. Lo que tiene, es lo que pide. Bajo el limonero, cuelga de un ala su deseo, mientras acaricia cada cosa que falta. No tiene intenciones de cerrar los ojos. A falta de pan, vende en el mercado su poesía, y le tuerce la mano al vuelo, cuando nadie la mira. Sobrevuela la música y las urgencias; se encandila con la luz de seres, que ella agradece haber visto. Puro ojos, ellos. Después, moldea una suerte de talismán, pero frágil, donde ellas bailan al parir; donde ella borra lo que mira, para que sea palimpsesto. No es lo que ve, sino lo que toca, lo que no muere. Sufre del cuerpo y del mundo -tal el hambre, como un ansia-, pero no pretende huir. Lejos de ella, alejarse de lo que late tras el dolor. Mejor, levantar una dicha, como el género de las polleras. Pide algo más, y recibe lo que no se puede decir. -*
*****
Dijo Ana Laferranderie: “Escribo sobre "Ea" como de las raíces que se hunden donde uno ha arcillado. Porque anida en las zonas donde las cosas crecen y mueren. Porque su carne y su agua me bañan y me rodean como nervaduras. Escucho su voz en la extrema proximidad. No me zambullo en este libro: cae sobre mí como el líquido que en él se traga. Convoca mi abrazo y me asolea en el descampado de sus cuerpos. En "Ea", la muerte huele y crece. El que muere lo hace sofocado, apabullado. Tierra y cuerpo se ligan: la tierra es "gástrica", el cuerpo se viste de tierra... En la muerte se nace y se retrocede, se ve el reverso de las cosas. La muerte es detenerse en el temblor y en el sonido, constatar la caída, la rotura y la partida: es sentir "debajo de la tierra/ trenes que van/ cosas trizarse/ derribamientos".
*****En su muerte, el cuerpo de la abuela "dura solo". La abuela muerta es vacía, es "volumen sin nadie". Con ella "todo lo ido regresa a su parálisis". Su partida actualiza y exacerba otras ausencias. Julia escribe desde el cuerpo. Desde sus vibraciones y sus temblores; sus fluidos y sus emanaciones. Así, el cuerpo da testimonio de vida con su agua. Es agua cuando es y se desagua cuando deja de ser. Busca lo líquido para ensayar la continuidad cuando se multiplica la ausencia. "Porque no conozco las formas de despedirme de ella/ hago vibraciones/ tengo ascos, mejoro el silencio// Vuelvo a flotar amniótica/ y trago líquidos". La sonrisa es "como un golpe de agua". Los cuerpos sueltan agua porque están vivos y se mojan, unos a otros, en cada inicio.
*****"Hijos de hijos de hijos/ con la carne soltando aguas del presente/ en la noche actual y huérfana". En "Ea", el cuerpo de la abuela muerta marca un límite en el mundo tal como ha sido hasta ahora e instala uno nuevo, donde quien permanece es "la que más está". La muerte de la abuela lleva de vuelta al vientre de la madre, se hace cuerpo volviendo al origen y al primer desprendimiento, a la primera y gran ausencia.
*****"(...) dentro de su nombre/ hay otros nombres cargados de cofres". La muerte se presenta como un no saber, desconocer, no poder mirar para detenerse/retenerse en las cosas y en el mundo. El que se enfrenta a la muerte de quien ama, tampoco sabe. Desconoce. Y se sorprende de las respuestas del cuerpo, de sus modos de seguir en el mundo. La muerte del otro es así un comienzo. Y el comienzo es siempre amniótico, es del cuerpo y sus reacciones, es de los sonidos y del silencio que se aprende, nuevamente, a habitar. Los que mueren y los que quedan son vistos en una mínima distancia, a ambos lados de una ventana, en una extrema proximidad.
*****"El olor que sale de mí/ son todos los perfumes/ retirándose del mundo". La abuela se muere y "se asolea en un lugar temblado". La vida que la abuela no dio, lo que no hizo, también queda como herencia: "todo se vuelve/ los hijos que no tuvo/ y que debo consolar". Pero la abuela vuelve también, a su manera, a "remontar lo seco". Porque la muerte deja deseos en la tierra. Y el recuerdo de la risa como contracara de un hundimiento. La risa que nace de un profundo enojo, de la fantasía de no existir para no saber. El cuerpo se escurre en esa risa, se dilata, se expande, ensaya su mutación.
*****"Y tenía que agarrarse de la panza, / del pecho/ para no arrojarse/ dentro de esa luz de pozo". Finalmente, "la que más está" es una cara que "se queda sola, cerca de la tierra, con los hilos sueltos" y que ya no es tocada. Una cara desprendida. Es la niña que "camina por el pueblo/ y se le ven los muertos". Pero es también la nombrada, la que guarda los cofres de los cofres amados, la que corrió demasiado y conoce el trayecto, la que ha aprendido a mejorar el silencio y también ríe para exorcizar.
*****"No vengo a buscarte,/ vengo a que me nombres por última vez, / que diga tu labio/ mi miedo a que existo// Es necesario que el que muere/ nos nombre a todos". "Ea" me nombra, me resguarda en su cofre y en su agua. Tiembla por mí con su sonido de aires, con su lumbre de infancia y su voz de anciana, valiente.
Son 43 los poemas que conforman este libro tan bellamente escrito, con una hondura inusual y un lenguaje que se recorta, pulido, original. Como sucede muchas veces con las mejores voces, la de Julia pareciera nutrirse lateral, bajo una luz más tenue que la que se busca deliberadamente y que resulta, aún así y más aún, ineludible.
*****
Digo yo: La primera vez que escuché la poesía de Julia quedé atrapada por una imagen: “Cuando la mujer/ lava la ropa,/ arrodillada entre las piedras, / es un pájaro sin arriba”, después todo fue un deslizarme por su mundo de Alasitas, que tiene que ver con Bolivia (con sumergirse en el otro y encontrarse) y también tiene que ver con una personal forma de ver donde las fronteras entre los vivos y los que se fueron no son tales. Allí los muertos calientan los muebles que encontramos tibios en las mañanas, le duelen al espacio o dejan tibios los muebles y los vivos conservamos “el lugar del ala”. Sólo la gallina, que no mira de frente, sabe. Y porque sabe ve la muerte de todos. Hay que atreverse de tal modo a ser “sólo ojos”, como un niño, o como un Dios.
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Las preguntas
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¿Qué son las “alasitas”?
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Las "alasitas" son miniaturas de todo tipo de objetos que se venden en mercados y ferias en varias ciudades de Bolivia al inicio de la época de lluvias, pero especialmente en La Paz el 24 de enero de cada año. «Alasita» es una palabra aymará que significa «compráme». Es una celebración a Ekeko, dios de la abundancia a quien se regalan miniaturas que representan los deseos del que hace la ofrenda: una valija, si uno desea viajar; un cochecito para tener un último modelo; una bolsa de arroz para que la comida no falte…Ekeko es el dios de la casa en varias comunidades aymará hablantes, que tradicionalmente lo festejaban en el solsticio de verano -21 de enero- pero su fiesta se fusionó con la fecha del 24 de enero elegida por el gobernador Sebastián Segurola para rendir homenaje a la Virgen de la Paz y agradecerle por la liberación de la ciudad del sitio de Tupak Katari. Mucho antes de la conquista española, vivía en el Altiplano un hombre aymará llamado Iqiqu. Era bajito, humilde, generoso y alegre. Donde iba, creaba armonía, multiplicaba las buenas relaciones, reunía a los enamorados. Daba consejos sagaces y su sola presencia garantizaba la felicidad. El Apu Qullana Qullo" (Dios el Padre Divino), que vive en las alturas sagradas le regaló cualidades superiores. Así lograba mover piedras enormes, secar inundaciones, abrir o desplazar montañas. Lo hacía con todo corazón y entusiasmo, por lo que la gente lo adoraba. Pero llegó Awqa con su ejército destructor y persiguió a todos los seguidores de Iqiqu hasta que se entregó para salvar a sus seguidores. Fue torturado y desmembrado. Casa parte de su cuerpo fue enterrada en lugares diferentes y secretos del Altiplano porque, si se reunieran Iqiqu regresaría a la vida. Ciertas partes de su cuerpo ya están en camino y, cuando se junten, el pueblo aymará será emancipado.
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¿Qué significa “Ea”?
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Es el modo familiar con el que la familia llamaba a la abuela de Julia, Alejandrina Pérez.

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3.3.09

Juan L. Ortiz

El jacarandá

Ah, él me pregunta, me pregunta...
y quiere como adelantar, tímidamente,
una suerte de manecillas
hacia un secreto mío o nuestro, que el desearía, al parecer,
********************************************************* poner de pie
****************************************************y unirlo al suyo…

Por qué sino este misterio de helechos
*******abriendo siempre su brisa
*******************contra el cristal, ay
o tendiéndola en el vacío, enseguida, ya más íntimamente,
*********************************************************pero apenas, muy apenas…
********************************en el vacío
*********************de una melancolía sin visillos?

-Si –me objetarías-
el jacarandá se fuese arriba, más arriba, es cierto, de los pisos,
en busca de su cielo entre los paraísos,
y estos, naturalmente, le asignaran a su respiración,
el lado de tu ventana
qué mucho de sus plumas den en los vidrios, así
y ensayen aún tu aire?

*******-Eso es una verdad –susurraría-
*************mas me permitirías insistir en lo que invita a mi sueño?:
**************************el jacarandá, de este modo,
************al nivel de otra transparencia que aspiraría a tocar,
tiende hacia ella, tal un ciego, unos escalofríos de ramillas,
******************* para despertarla, acaso, en su raíz:
el mismo anhelo, pues, sobre los azares del espacio,
********************** de respirar el azul y los rocíos de la celistia,
*********************************************************desde la memoria de los grillos

Y que haría, entonces, -te pediría me lo dijeses-
************************************************************** que haría esa nada
***************************************************o esa ausencia que no sabe
***************************************************de sí,
y para la cual, él, alista continuamente sus palpillos
***************************************************** *******y una como fe…:
*******************qué haría esa nada al lado de él,
****************************************************que así de hojas,
************************************************sube y sube, curvándola,
********************la fuente de la identidad
******************************* en el surtidor de la música…
y vuelve verde, para danzar, todo en alas de la luz
********************************** al hijo de la noche
******************que es nuestro hermano, igualmente, de sombra,
**********************************entre las napas del ser,
*********************** con su mismo sentimiento hacia las flautas?

Y qué haría la tristeza, o qué? luego,
llevando en su olvido, hasta cuándo? unos dedillos de jacarandá
*********- que lo llamarían a la melodía
*********- o a las perlas de ese silencio que baja, melodiosamente también,
de las pestañas sin tiempo…?

Qué haría, sobre todo ella, aparte
***************************** -habrá de mirar, ay, pronto, de otra palidez-
o qué hará en los hilos ya, de las hierbas y los hálitos?

***************
O es que lo imposible de las voces
*********oirías, desde aquí, el crecimiento de las margaritas?-
****************se buscarían sufriendo, sufriendo todavía,
*********en la fuga de la soledad,
hasta la chispa y la enajenación, allá, para unos pétalos,
*****************************sobre las líneas de los abismos?

Juan L. Ortiz, de La orilla que se abisma (1970)

***
Las colinas (fragmento)

Mas un anochecer, de repente, [la luz] se volvía blancamente fantasmal
y las ahogaba una nada de neblina…
¿Dónde su danza, ahora, bajo las olas ciegas?
Una ceguedad tenue pero casi absoluta,
para morir de qué? ¿de mar? en un espacio sin espacio…
Pero ellas no morían, en su deslizamiento abisal,
niñas de las profundidades, ateridas de los otros…
Oh, los otros sin leña y con eso que eran puertas
contra las corrientes de una noche que traspasaban hasta el sueño…
O con leñas demasiado ligeras para el peso de la noche…
-No se puede, todos los días, robar del monte, si lo hay cerca-
Y faltaban las otras cosas, además:
la “salud del campo”, ay, no bastaba para la salud de los pobres.
Y las defensas eran frágiles, al fin en los camino de “la dama”,
hechos casi siempre de tos y de agujas en los huesos…
Desde cuándo, ah, desde cuándo, esa sangre se helaba
a pesar de los alarde y de la resignación encallecida…?
Y los ranchos, todavía, cerca de las estaciones, eran de latas viejas,
y de latas viejas mal unidas y con entradas de “lonas”…
¿A qué mundo, por Dios, esa gente amanecía,
cuando el mundo, aún de neblina, era aún de aparecidos amarillos
con los paraíso flotando, flotando, detenidos en su limbo:
un mundo todo de ánimas doradas, en una espera gris?
¿Y a qué mundo se asomaban también los otros seres de silencio
que de la propia intemperie se incorporaban lentamente?
Con el pasmo de todos, y de todo, las niñas tiritaban
ajenas casi a su misma “féerie” de oro y humo
- ese oro raleado que subía de pronto y quería decir algo-

de El alma y las colinas, 1956

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12.2.09

John Berger - la dirección del paisaje

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*** Debemos considerar la geografía como la representación de un origen invisible: una representación constante y, sin embargo, siempre ambigua y poco clara porque aquello que representa habla del origen y el fin de todas las cosas. Todo lo que vemos de hecho (montañas, costas, colinas, nubes, vegetación) es la consecuencia temproal de un acontecimiento sin nombre, inimaginable. Vivimos todavía ese acontecimiento (...)

*** Todo (...) sucede frente a un transfondo común, constante, eso que llamo la dirección del paisaje, que consiste en el modo en que el "carácter" de un paisaje determina la imaginación de los que allí nacieron.

*** Con dirección quiero significar aquello que un determinado paisaje dirige a la imaginación autóctona: el trasfondo de significado que un paisaje confiere a quienes se han familiarizado con él.

*** La dirección de muchas junglas es fértil, politeísta, mortal. La dirección del desierto es no lineal, grave. La dirección de la Irlanda Occidental o de Esocia cambia con las mareas, es recurrente, fantasmal (es legítimo por lo tanto hablar del pasiaje celta). La dirección de España central es infinita, indiferente, galáctica (...)

***La meseta central española es, en cierto sentido, más negativa que el desierto. El desierto no promete nada y en su negativa puede aparecer el milagro (...) La estepa española es un paisaje de promesas quebradas. Incluso las laderas de las montañas están quebradas. La forma típica de la meseta es la de un hombre cortado, un hombre que ha perdido la cabeza y los hombros, truncado por un terrible golpe horizontal. La repetición geográfica de estos cortes horizontales subraya el hecho de que la estepa ha sido elevada hacia el cielo para calcinarse en el vernao (las líneas horizontales siempre remedan un horno) y congelarse en invierno, cubiertas de hielo (...)


***Las promesas quebradas, como las piedras caídas y la arena, están ahí para asegurar que todo se convertirá en polvo, negro al principio, blanco después. ¿Y la historia? Se aprende aquí que la historia no es más que el polvo que levanta un rebaño de ovejas (...)


*** La escala del paisaje del interior de España es tal que imposibilita un centro de foco. Esto es, que no se presta a la mirada. O, para decirlo de otro modo, no hay lugar desde donde observarlo. Rodea al observador pero nunca lo enfrenta. El centro focal es como una especie de comentario al observador. Un paisaje sin ese centro es como un silencio. Es apenas una soledad que nos ha vuelto la espalda. Ni siquiera Dios es testigo ocular allí, pues Dios no se molesta en mirar ese paisaje, no hay allí nada visible. La soledad envolvente del paisaje que nos ha vuelto la espalda se refleja en la música española. Una música en que la voz está rodeada de vacío. Lo opuesto precisamente a la música coral. Profundamente humana, lleva impresa una especie de grito animal (...)


***La geografía española propone un escepticismo hacia lo visible. No hay sentido imaginable allí. La esencia radica en otra parte. Lo visible es una forma de la desolación, las apariencias son una forma del desecho. Lo esencial es la naturaleza propia de lo invisible, lo que permanece oculto detrás de las apariencias. La propia naturaleza y la esencia avanzan juntas en la oscuridad o en la luz cegadora.



estos fragmentos fueron tomados de Cada vez que decimos adiós, de John Berger, ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1997, pp. 83-89

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18.11.08

Juana I




***Lo que yo necesito es una boca.

***Necesito una boca el esmalte de los dientes tu saliva.

***La sangre de los labios se detiene.

***Beso el aire, los mechones de pelo, la Virgen María; beso el pie derecho de San Pedro.

***Por las rejas de tu cuerpo extiendo cuerdas. Tiro de una cuerda para abrirte las pupilas; para que entre la luz.

***Está loca.

***Murmuran entre ellos. Miran la desnudez sobre mi ropa. Mis dos lenguas. El nudo filoso de las manos.

***Mis ojos de lengua, mi nariz. Lenguas en el bordado de la sábana. Como si tu boca fuera el calado heráldico de la sábana que te lleva (muerto).

***Los peces nunca se secan en el agua. Se alimentan succionando; no tienen lengua. Yo tengo dos lenguas porque estoy afuera. Y afuera es España, es Bélgica, es Portugal. Afuera es la caja que dejo abierta. Todos los afuera de todas las ciudades del mundo donde no lo entierro (muerto).

***Te limpio. Voy lamiendo el músculo unido al hueso unido a la piel. No duermo. Siento unos perros que aúllan, me tapo las orejas. Si duermo, una orgía de flores, de faros, de piedras preciosas. Frutas en el espesor horizontal de tu boca. Si me duermo, acá abajo, habrá un canto, un grito de palas que giran o de cucharas empujando, hilera, tras hilera, la intensidad del agua.


de Arzoumanian, Ana, Juana I, Alción Editora, 2006.

***Ana Arzoumanian escribe en este libro en prosa poética los monólogos de Juana I la primera reina de España, más conocida como “Juana la loca”. Juana fue hija de los Reyes Católicos (Isabel de Castilla y Fernando de Aragón). Nació en 1479. Recibió educación religiosa y la instrucción necesaria para desenvolverse en la corte. Sabía bailar y andar a caballo, tocaba algunos instrumentos musicales y conocía castellano, francés y latín.
***Sus padres le eligieron como marido a Felipe, hijo de Maximiliano I de Habsburgo, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Esta relación con los austriacos fortalecía a la corona española frente al poder de la familia Valois, que reinaba por entonces en Francia. Juana y Felipe vivieron un amor apasionado pero, mientras que el amor de Felipe no fue duradero, la pasión y los celos de Juana fueron en aumento hasta llevarla a la locura. Tuvieron 5 hijos.
Aunque era la heredera del trono, se acordó en 1505 que el reinado recaería en su padre y su marido. La tensión entre ambos fue creciendo, por ese motivo se supone que la muerte de Felipe en 1506 se debió al envenenamiento. La necrofilia de la reina pronto fue conocida por sus allegados así como su creciente locura. Fernando volvió a hacerse cargo del reino y Juana fue encerrada en Tordesillas, donde permaneció hasta su muerte en 1555.
***Sin embargo, el levantamiento comunero de 1520 la reconoció como soberana, en su lucha contra Carlos I, el hijo mayor de la reina. Sus defensores sostenían que la locura de Juana no era tal, sino que se utilizó para mantenerla fuera de la escena política, en la alianza de la corona española con los Habsburgo.
***Finalmente la reina permaneció como prisionera en Tordesillas y su hija Catalina se quejaba de que la retuvieran en su habitación, a oscuras. Juana escribía un diario que puso en manos de su confesor y que, finalmente, fue destruido.
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Ana Arzoumanian es autora de los libros de poesía Debajo de la piedra (1998), El ahogadero (2002); Mía ( 2004) y Cuando todo acabe todo acabará (2008). También escribió La granada (2003) y la novela La mujer de ellos (2001).

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17.11.08

El libro de la almohada


El tercer día del tercer mes

El tercer día del tercer mes me gusta ver brillar el sol en el calmo cielo de primavera. Es el momento en que los durazneros florecen y la vista es espléndida. Los sauces son también más atractivos en esa estación, con sus brotes todavía cerrados como gusanos de seda en sus capullos. Cuando se despliegan, pierden la gracia para mí; en verdad, todos los árboles pierden su encanto cuando los pimpollos se abren.

Un gran placer es cortar una larga rama bellamente florida de ciruelo y colocarla en un recipiente importante. Qué tarea tan deliciosa para cumplir cuando un visitante se halla sentado cerca conversando. Podría ser un huésped común o, posiblemente una de Sus Altezas, como por ejemplo las hermanas mayores de la Emperatriz, pero en cualquiera de los casos la visita vestirá una capa de color ciruela, de cuya capa superior asomarían los vestidos que cubre. Más contenta me sentiría si pudiera apreciar la cara de una mariposa o un pequeño pájaro que revoloteara graciosamente cerca de las flores.

Sei Shônagon, El libro de la almohada, traducción de Amalia Sato, Adriana Hidalgo editora, Buenos Aires, 2006.
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Este libro es un clásico de la literatura japonesa. Fue escrito durante el período Henian, que va del 794 a 1185 y que tiene su momento de mayor esplendor hacia el año 1000, cuando las esposas del emperador Ichijô formaron grupos de cortesanas con gran talento artístico. Se adoptó el ideograma chino, que se fue simplificando con una escritura fonética, que rompía la forma rígida de los ideogramas con sutilezas filiformes, en piceladas casi ilegibles, que dejaban abierta la interpretación de tiempos, plurales y géneros. Esa escritura fonética es el hiragana, que se escribe con una caligrafía de líneas suaves llamada soshô, es decir, femenina o de mano de mujer.
Fueron las mujeres las que introdujeron la escritura fonética, ya que no podían acceder al estudio exhaustivo del chino, pero esta nueva escritura fue utilizada por hombres y mujeres en el intercambio epistolar, que era permanente entre los cortesanos. Sei Shônagon se refiere en varias partes del libro a estas cartas e incluso a la “obligatoriedad” de algunas de ellas, como la “carta de la mañana” que los amantes escribían, cada uno en su casa, luego de haber pasado juntos la noche. Esta correspondencia era sumamente refinada, ya que se apreciaban tanto la retórica como los detalles aún más formales: la caligrafía, el papel e incluso la graduación de la tinta.
Las principales obras del período Henian fueron escritas por mujeres. Además de Sei Shônagon, se destaca Genji Monogatari, autora de El romance de Genji.

La literatura japonesa se inició hacia el año 1000, con estas obras, escritas por mujeres que se movían en un medio aristocrático, caracterizado por la exquisitez, la influencia china y las prácticas religiosas asociadas a nuevas formas del budismo. En El libro de la almohada, hay varios pasajes donde se hace referencia a los retiros en los monasterios. El adjetivo “chino” se aplica en El libro de la almohada a objetos con el fin de elogiar su belleza y refinamiento.
Sei Shônagon no es un nombre sino un cargo, así se llamaba el puesto que la escritora ocupaba en la corte de la emperatriz Sadako. Se cree que Shônagon nació en 966 y que era hija del poeta Motosuke. Su formación literaria era admirable y se basaba, sobre todo, en el conocimiento de la poesía china.
El libro de la almohada presenta varias listas, por ejemplo: cosas odiosas, cosas que ha perdido su poder, cosas que emocionan, cosas que suscitan una profunda memoria del pasado y otras. Estas listas fueron consideradas posteriormente como “catálogos poéticos” y se les dio el nombre de monozukushi, palabra del verbo tsukusu que significa “ser exhaustivo”. Sei Shonagôn, además, creó el zuihitsu, un género todavía vigente, que enlaza poéticamente relatos, opiniones, descripciones, poemas, notas autobiográficas con unidad estética y conceptual dentro de una estética del fragmento muy atractiva para los lectores de esta época.

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15.11.08

LITERATURA VIVA - noviembre 2008


LITERATURA VIVA
café literario
entrada libre y gratuita
tercer viernes de cada mes en


Centro cultural “Las mil y una artes”
Medrano 645 (y Corrientes)


el próximo

viernes 21 de noviembre de 21 a 24

te invita a la lectura de poesía de:

ANA ARZOUMANIAN

presentada por

MARÍA MALUSARDI


MICRÓFONO ABIERTO
Abrimos el micrófono abierto con lectura de nuevos libros

Invitan: Gerardo Curiá y Lidia Rocha.

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